Fantástichoc

 

El sábado pasado aprovechando la tarde teníamos un plan en mente: ir de merienda. El lugar elegido fue el Hotel Mandarin Oriental, que recientemente había anunciado que tenía una oferta de «tea time set» con especialidad en chocolate. Pintaba muy tentador así que decidimos probar a ver que tal.

El hecho de ir de merienda a algunos hoteles y/o restaurantes, es una práctica bastante habitual los fines de semana. Disfrutar de unos dulcitos, algunos sandwiches junto con una taza de café o té. El lugar más famoso en la ciudad para poder disfrutar de una de estas meriendas es el hotel Península situado en TST (Kowloon) que por cierto, aún no he ido pero igual un día de estos habrá que probarlo.

Menú en mano, podíamos decantarnos por otras opciones para la hora de la merienda pero nosotros ya lo teníamos claro, íbamos a por nuestra opción con chocolate. Dicho y hecho, bebidas pedidas y ahora sólo queda esperar a que nos traigan la parte saladita de la merienda, de la parte dulce ya se encarga cada cual ya que es en plan buffet. Al ataquerr! 😀
 

 

Vamos a echar un vistazo a ver qué se cuece en la sala. Ambientación con piruletas y palitos de caramelo (no se comen, jeje).
 

Los protagonistas de esta merienda se encuentran dispuestos para que la gente los vaya a degustar. La pregunta es: ¿por dónde empezar? Hay bastante buena variedad y será cuestión de ir degustando poco a poco, no vaya a ser que de una sola vez nos llenemos. Por delante tenemos más de 2 horas (el horario es de 15.00 a 17.30 horas), tiempo suficiente para disfrutar de la comida charlar, hacer una pausa, seguir comiendo…
 

Aquí vamos con la primera tanda de la tarde. Un buen surtido con tarta sacher, unos pequeños brownies, copita de frutas y un buñuelo con crema. Nada mal para empezar y acompañado del cafecito latte que les mostraba unas fotos más arriba. El ambiente es agradable, con música suave de fondo y la gente se ve que está disfrutando de esta hora de la merienda.
 

 

Entre tanto dulce, tampoco puede saltar algo de cositas saladas para amenizar. Aquí tenemos unos sandwiches de salmón y de jamón cocido junto con unas pequeñas quiche. Sin tampoco olvidarnos de unos «scones» para rellenarlos con un poco de crema de queso y mermelada de fresa con pétalo de rosa, que por cierto, esta última estaba buenísima. Habrá que pasarse un día por la tienda del hotel y hacernos con un botecito de estas, seguro que a mi madre le gustaría, ella es la fan nº1 de las mermeladas 🙂
 

 

Después de este pequeño inciso, retomamos con algunos más de los dulces allí presentes. Nota mental: apuntar los nombres de las tartas o sino haberle sacado una foto más de cerca a los cartelitos, aunque ya sólo con las fotos uno se hace una idea y dan ganas de darle un bocadito, ¿verdad? Como se nota que el rey de la tarde era el chocolate, el mismo que daba nombre al menú. En forma de brownie, trozo de tarta o bien a modo de «pincho».
 

Entre una cosa y otra, era momento de ir pidiendo un segundo café junto con este último plato, que sería el último de la tarde. Puede parece que por el tamañito de los dulces, éstos sean poca cosa pero uno se queda más que satisfecho, doy fe de ello. Estaban todos bastante buenos, a no ser alguno que tenía el bizcocho un poco seco u otro que se pasaba de dulzor, pero en líneas generales una muy buena experiencia.
 

Y a todo esto, muchos se preguntarán: ¿es caro? pues siendo el sitio que es, el precio es razonable. Viene a ser 388 HKD el conjunto para 2 personas, lo que viene a ser en torno a un poco menos de 20 euros por persona, incluyendo el buffet de postres más una bebida por persona. ¿Qué les parece? seguro que no les disgustaría probarlo si tienen ocasión, bien en este hotel o en otro sitio. Rodearse de buena compañía y disfrutar una merienda distinta 🙂
 

Roadtrip

Para empezar la semana, nos vamos a embarcar en un paseo particular. Curioseando un poco en youtube buscando videos hechos con timelapse sobre la ciudad, he dado con este que es bastante reciente en el que podemos hacer un recorrido por las carreteras principales. Saliendo de la isla de Hong Kong, pasando por Kowloon y la isla de Lantau.
 

Una perspectiva distinta de la ciudad a bordo de un coche, de los muchos que circulan por las calles. Parece que el conductor tuvo suerte y apenas hay retenciones. A pesar de ser un video un poco largo, se hace bastante ameno. A ver si el autor nos sorprender con otros videos en el futuro.

Una asignatura pendiente que tengo en el blog es la de subir videos. Tengo algunos ya subidos de hace tiempo, pero teniendo a la pequeña 7D en mis manos, espero sacarle partido a las posibilidades que tiene, ya que se pueden encontrar maravillas por la red.

Middle Island

 

Parece mentira que ya hayan pasado un par de meses desde que me decidiera a unirme al equipo de dragon boat. Ya han sido unas cuantas sesiones de entrenamiento en el campo, yendo a Happy Valley todos los martes y jueves: carreras, saltos, flexiones, sentadillas, abdominales… un sin parar de unos 45 minutos en los que uno lo da todo. Y para los domingos queda lo mejor, la sesión de remo en el agua 🙂

El lugar de entrenamiento queda emplazado en Middle Island, y se preguntarán: ¿dónde y cómo se llega hasta allí?
 


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Cuando en su día les contaba cómo llegar hasta Aberdeen y que luego un barco nos recogía para llevarnos con rumbo a la isla, no incluí más detalles. Quizás algunos se quedaron con la incógnita.. El trayecto dura como unos 10-15 minutos y esta isla queda emplazada en mitad de las dos playas de Deep Water Bay y Repulse Bay, y quieras que no, hasta que no vas a esta isla desde el otro lado apenas uno se percata de su presencia.

Desde la instalaciones que pertenecen al Aberdeen Boat Club (ABC), tenemos una excelente vista del lado sur de la isla de Hong Kong. Mirando hacia un lado vemos parte del Ocean Park con algunas de las cabinas del teleférico en el fondo. El mar en calma y salpicado con alguna embarcaciones que esperan surcar las aguas en esta tranquila mañana de domingo. Es un día algo nublado pero a rachitas sale el sol dejando notar su presencia pero como si jugase a esconderse. Finalmente la mañana se queda genial y el fresquito del agua apenas se nota.
 

 

A pesar de haber llegado a la primera sesión con otro compañero del equipo que es vecino de Tung Chung, no es mi turno, con lo que mejor que puedo hacer es observar cómo el grupo de veteranos se ejercita. Calentamientos previos antes de subir al bote y en unos minutos están listos para subirse a la embarcación para darle al remo.
 

Lástima que el alcance del zoom del móvil no diese para mucho más, igual para la próxima me puedo llegar una de las reflex y captar el equipo en acción. No obstante, durante los entrenamientos, hay una cámara que nos graba con el fin de que luego nos veamos para corregir los movimientos a la hora de remar.

Al igual que otros muchos deportes, la técnica en la teoría parece fácil pero luego una vez en el agua, las cosas no pintan igual de fácil. A base de práctica todo se consigue. Por mi parte, este domingo será la tercera vez que me suba al bote (y con muchas ganas), intentar llevar a cabo la técnica y sobre todo, disfrutar.
 

¡Al agua se ha dicho!

 

Old Police

 

Por suerte, aún siguen quedando edificios históricos en el centro de Hong Kong, no tantos como a mucha gente les gustaría, pero al menos queda parte de la esencia del aire colonial de hace tantos años atrás. Un claro ejemplo, es este edificio que sirvió como Estación Central de Policía

Sus orígenes se remontan al año 1864 partiendo de una estructura de barracones de unas 3 plantas de altura. Posteriormente con el paso de los años se fueron añadiendo nuevos bloques a la estructura principal, entre los años 1910 a 1925. Además, daba puerta con puerta a la prisión de Victoria. Ocupando gran parte del lateral de la calle Old Bailey y doblando la esquina con Hollywood Road. En el mapa siguiente podemos ver su ubicación:
 


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De un color amarillo suave, con las paredes un tanto descascarilladas y ese peculiar color azul de los marcos de puertas y ventanas. Una renovación o digamos un lavado de cara, sería más que aconsejable para que este edificio vuelva a lucir como en sus primeros años. Teniendo en cuenta que desde que se trasladara el cuartel general de la Policía a la nueva ubicación en Wan Chai tras la Segunda Guerra Mundial, el uso de este edificio fue disminuyendo y se nota el paso de los años por él.
 

En la actualidad, han sabido aprovecharlo para dar cabida a algunas exposiciones de arquitectura o de arte moderno. Ese aspecto descuidado que caracteriza las instalaciones, lo hacen un lugar más que interesante para exponer obras y un buen reclamo para los curiosos y/o amantes de la fotografía. Cantidad de rincones, detalles… en los que capturar una instantánea diferente.

El patio central que separa algunos de los bloques es recorrido por los visitantes en una de las últimas exposiciones que visité. De un lado a otro, la actividad vuelve a estar presente en el viejo edificio. Me pregunto cómo sería el ambiente cuando el edificio funcionaba a plena actividad y muchos de los edificios que vemos por detrás, aún no existían.
 

Un lugar para perderse unas cuantas horas entre sus muros. Parece como si la gente se mantuviese más en silencio de lo habitual, recorriendo los pasillos, el crujir de la madera en algunas escaleras con el sube y baja de la gente y las alambradas que son testigos mudos del paso de los años.
 

Con carteles que nos advierten a nuestro paso… aunque ahora sin peligro de adentrarnos en una zona «prohibida».
 

Nos vamos adentrando más y más entre los bloques del edificio, quedando atrás la estación de policía y metidos de lleno en la zona de la prisión. El ambiente se vuelve un poco más oscuro, nos paseamos por el interior de la zona de celdas que está repartida en dos pisos. Más silencio aún, sólo el sonido de algunos flashes y disparadores lejanos. Una experiencia interesante como pocas.
 

 

Seguro que no será la última vez que me recorra el interior de estas instalaciones con alguna nueva exposición que habiliten en su interior. Espero que por el bien del legado de la ciudad, el edificio recupere su esplendor y se le de un buen uso, bien como centro cultural, para albergar futuras oficinas del gobierno (algo leía al respecto) u otro fin que tengan en mente las autoridades de la ciudad.

¿Les hace un paseíto?