Cablerío

A veces las cosas están pendientes de un hilo, en este caso de un buen número de cables. La ciudad cuenta con puentes que unen zonas de Lantau o de Kowloon. En este caso tenemos el puente de Ting Kau, que va desde Tsing Yi y hasta la zona de Kowloon donde empieza la autopista hasta Kowloon con un poco más de 1 kilómetro de largo, vigilando cerquita al hermano mayor Tsing Ma. Es un puente que suelo coger habitualmente cuando voy en guagua hacia el norte de la ciudad, en los nuevos territorios y seguidamente nos adentramos en el túnel de Tai Lam.

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En esta segunda foto es cuando cruzamos el puente de Stonecutters, que es uno de los de más reciente construcción y también salió en un famoso documental de construcciones, que podemos ver un poco más abajo.

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Porque la ciudad no está sólo llena de mega rascacielos, también hay otros proyectos de infraestructuras muy interesantes y algunos más que está por llegar, como el puente Hong Kong-Zhuhai-Macao del que les hablaré un día.

En Verona

Habíamos recibido el año en Milán y al día siguiente habíamos planeado desplazarnos hasta Verona. El tiempo aunque inicialmente estaba algo gris, conforme nos fuimos alejando parece que el cielo se iba aclarando. También lo que era un paisaje un poco industrial iba cambiando a extensiones de cultivo y montañas nevadas a lo lejos. La conducción no se hizo para nada pesada, incluso hicimos un alto en el camino en una gasolinera para comprar algo de comer y así estirar un poco las piernas.

Un poco más de dos horas de carretera en total pero con mucha calma y llegamos a nuestro destino. Buscamos un aparcamiento cercano para evitarnos complicaciones, ubicar dónde estaba el centro y a a descubrir la ciudad. De entrada nos dio la impresión que era bastante acogedora y la verdad que fue todo un acierto el haber ido a visitarla. Lo bueno es que todo lo interesante está concentrado y se puede visitar de forma muy fácil. Empezando por la plaza central (Plaza de Bra) en la está el anfiteatro romano: El Arena, y donde se concentra bastante gente.


 

Podemos sentarnos en alguno de los restaurantes-cafetería para tomar algo tranquilamente mientras observamos el ambiente, muy animado siendo época navideña. El tiempo sonreía y había mucha gente paseando en ese momento.

Poco a poco nos vamos alejando hacia el interior y empezamos a callejear. Se aleja un poco la multitud y todo se vuelve más tranquilo. Callecitas estrechas con edificios de como mucho tres o cuatro plantas de altura, colores ocres y la sensación de trasladarnos en el tiempo, el tiempo parece pasar más despacio. Edificaciones muy bien conservadas, destacando los de toque religioso como la catedral o algunas basílicas.


 

Desenbocamos en la plaza de Erbe con la torre de reloj que nos vigila, muy animada con un mercadillo y donde no falta un gran árbol. La torre de Lamberti es el punto ideal para contemplar la ciudad desde las alturas despues de subir sus 263 escalones, aunque también cuenta con su ascensor.

Otro de los puntos de interés es el puente de piedra que nos lleva al otro lado del río. La corriente golpea con fuerza algunas rocas, se siente un poco de frío, me Imagino cómo estará la temperatura del agua brrr…


 

 

Muy buenas primeras impresiones de la ciudad, su parte histórica, el ambiente y como no, la comida. Lástima que apenas era un día de visita porque no nos hubiese importado hacer noche allí, así hubiera sido todo más pausado, pero más que contentos con la visita. Muy recomendable en este aperitivo a modo de post.

Logística

Cada día cuando hago el trayecto en metro hasta la oficina, en una parte del recorrido hay siempre algo que me llama la atención. Es una explanada donde se concentran bastantes camiones, es curioso ver desde lo alto el juego de colores que forman el blanco y el azul. Me imagino que pueda ser parte de un centro logístico en el edificio cercano, tendría mucho sentido ya que se trata de la zona de Kwai Chung que queda prácticamente al lado de la terminal de contenedores de Kwai Tsing que conforma el puerto de Hong Kong, siendo el tercero a nivel mundial en movimiento de mercancías.

Estos camiones una vez cargados no sólo distribuirán en la ciudad sino que también hacia la parte de China continental: Shenzhen, Dongguan o Guangzhou, las más próximas. No obstante, la ciudad es un sitio clave para la reexportación de muchos productos debido a las pocas trabas que hay en la economía de la región.

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Me pregunto cuántos se moverán a diario. Es toda una maquinaria bien sincronizada y a veces diría que hasta invisible. Las cosas llegan de una punta a otra del planeta vía marítima, aérea o terrestres y seguro que no nos hacemos una idea de por cuántas manos pasa hasta que consumimos algo.

A la vista

Un domingo por la mañana y de camino al entrenamiento habitual de dragonboat, es un buen ejercicio el observar las cosas desde lo alto en el segundo piso en una guagua. El tráfico fluye con normalidad, nada que ver con las colas habituales de un día de semana por la tarde. La ciudad parece que va despertando poco a poco y los negocios se van preparando para afrontar una jornada de trabajo. Aquí tenemos al clásico dispensario o droguería de siempre poniendo a punto los productos.

Es curiosa la mezcla que hay entre los medicamentos y por otro los productos de higiene personal y limpieza para el hogar. Incluso a veces, hace de tienda para la venta de pescado seco y droguería al mismo tiempo. Eso se le llama diversificar el negocio y ampliar el rango de clientes.

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En una esquina de la transitada zona de Causeway Bay y en plena esquina de un cruce de calles, a la vista de todos. En cierta forma tiene un parecido con el puestito que les comenté.