Visita al médico chino

Si hay algo de lo que puedo presumir es de tener buena salud. En el tiempo que llevo aquí, apenas he pisado el hospital o visitado un médico. Sin emabargo, el otro día me lastimé la rodilla al apoyar mal el pie. Lo que parecía poca cosa al principio, fue a más y al día siguiente tocó visita al médico chino. Bien que igual tenía que haber hecho algo al momento de cuando me pasó, pero lo típico que piensa uno: «igual es una molestia leve». Mi caminar no podía ser peor y me dolía bastante al apoyar, todo indicaba a una inflamación en la zona de la rodilla derecha. Así que durante la noche me puse algo de hielo y unos parches para aliviar el dolor.

La consulta

Al día siguiente me fui a la vecina Sheung Shui hacia la consulta del médico. Mi mujer que tiene un amigo especialista en medicina china para tratar dolencias musculares o de huesos («bonesetter» que es el término inglés) fue quien me trató.

visitando al médico chino

En lo que me tocaba el turno, curioseando un poco por los alrededores. No sé cuántos años llevará el negocio ahí, pero seguro que es un conocido del barrio. Es también el típico negocio en el que pasa de padre a hijo, cosas de continuar la tradición 🙂

Era festivo el día que fuí, pero eso no quita para que la actividad decaiga. Algunos ya han hecho las primeras compras del día…

Las sensaciones

Y se estarán preguntado, ¿cómo fue la experiencia? pues bastante positiva. No es que me arreglase al momento, pero sí que noté mejoría después de estar un rato tratándome la zona dolorida. También usó un parche de hierbas medicinales que debía mantener como mínimo 8 horas. Los siguientes días volví a repetir el proceso, visita al médico, parche y más descanso.

Me iba encontrando mejor, pero teniendo cuidado en los movimientos. Nunca antes había sentido una molestia similar. Así que para salir de dudas, lo mejor fue ir al hospital y tener un mejor diagnóstico. En definitiva: uno de los ligamentos laterales de la rodilla derecha sufrió un desgarro. Descansar, dejar que la inflamación pase y por último, visitar al fisioterapeuta.

El salir a correr pasa a segundo plano, lo importante es recuperarse y salir fortalecidos del percance. Poquito a poco y con paciencia.

Explorando lo local

Seguro que muchos estaban esperando con ganas que publicase cositas de Vietnam. Los recuerdos aún están frescos y es mejor no dejarlo pasar mucho tiempo. Si hay algo que me gusta más de un viaje, por corto que pueda ser, es disfrutar explorando lo local. Recorrer las calles, mezclarse con la gente, el tráfico y los puestos de la calle. En esta ocasión recorriendo la ciudad de Dalat.

En Vietnam, al igual que en otros países del sudeste asiático, se puede encontrar comida en casi cualquier esquina y a precios muy baratos. Un ejemplo, unos cocos. ¿El precio? 20.000 VND o lo que vienen siendo 70 céntimos de euro.

Puestos improvisados. Basta con poner una manta, el producto expuesto y una balanza. Ahora sólo queda esperar a que vayan llegando los clientes.

explorando lo local
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Mezcla de edificios

La mezcla de edificios que se produce en zonas como Chai Wan o en este caso Kowloon Bay, no te deja indiferente. Por un lado tenemos los edificios industriales, en los que en su interior se agrupan empresas de lo más diverso o también nos podamos encontrar incluso algún restaurante o cantina. Este de la foto diría que es de los veteranos del lugar porque también los hay más modernos no muy lejos de este.

Y porque también hay donde aparcar el coche, o bien algunos camiones o furgonetas.

Hasta que llegamos a la zona donde están los edificios residenciales. Ya de entrada por su aspecto sabemos que estos son viviendas públicas. Se agrupan varias torres juntas y sólo las diferenciamos por un cambio de color en la fachada o bien por el nombre que tiene asignado cada torre.

Creo que es de los pocos sitios en los que he visto unas instalaciones así. Una pequeña pista para que la gente haga sus ejercicios diarios. Un total de 200 metros, que bien no puedan parecer mucho pero para los mayores cumplirá su función. Unas vueltitas cada día para estar en forma.

Otra zona que antes frecuentaba bastante (donde trabajaba mi mujer), era Lai Chi Kok. Otra buena muestra en fusión de la arquitectura. Edificios industriales en la carretera principal de Cheung Sha Wan y un poco más hacia la zona del mar, zona residencial. Y una buena oferta de restaurantes.

Todo hay que decir que me gustó bastante el breve paseito que dí por la zona. Tenía que ir a visitar unas oficinas por la zona, pero entre visita y visita pude explorar un poquito los alrededores. Que por cierto, almorcé ese día en un restaurante tailandés muy rico al ladito de la estación de Kowloon Bay. Todo un descubrimiento.

Volvemos a Vietnam

Y es que ha pasado bastante tiempo ya desde la primera, y hasta la fecha,única visita al país. Este fin de semana volvemos a Vietnam.

Dejarse llevar

Esa primera impresión que nos causa cuando vemos sus calles repletas de motocicletas. Un caos que es ordenado, basta con pillarle el tempo y dejarse llevar por el fluir.

volvemos a vietnam

El país vaya que si ha cambiado en estos últimos diez años. Nadie mejor que Alberto lo sabe que se mueve como pez en el agua y más aún metido con su empresa BaoLau.

En esta ocasión mi mujer no podrá venir, aunque si nos hubiera gustado. Queda para la próxima junto con las niñas. Será un fin de semana condensado, reunión de amigos y motivo de celebración. El punto de encuentro es Dalat, población ubicada al noeste de la capital y a unos 40 minutos de avión.

Con ganas de reencontrarme con amigos, poder pasear por las calles bulliciosas y como no el disfrutar la buena comida local. Bien sean unos clásicos pho, o unos rollitos o también a elegir entre la gran cantidad de fruta (parece que Dalat tiene fama por sus fresas).

A la vuelta les contaré lo que da de sí. Último fin de semana de marzo, y Semana Santa a la vuelta. ¿Con planes?

¡Disfruten lo que puedan! Nos leemos