Carrera benéfica

Ayer por la mañana tuvo lugar la popular carrera benéfica de sillas sedán (Sedan Chair Charity Race) que como cada año y desde 1975 viene celebrándose en el último domingo de Octubre. El punto de encuentro es el hospital Matilda que queda en el pico Victoria con vistas hacia el lado sur de la isla. Un evento en el que se recaudan fondos para asociaciones benéficas y en la que participan equipos cargando una silla con uno de los miembros del equipo en su interior. Aquí podemos ver algunas para hacernos una idea antes de que diera comienzo la carrera y cabe decir que éstas eran algunas de las más simples porque también premiaba la originalidad como veremos.

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No podía faltar una silla decorada con un dragón chino o alguna hasta con forma de coche, esta en concreto era de uno de los patrocinadores del evento o también la silla que vemos más al fondo de una conocida empresa.

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Y aquí tenemos la silla de nuestro equipo. Varios integrantes del equipo de dragonboat en el que participo, BuzzDragon, nos juntamos para arropar la carrera y aportar nuestro granito de arena a uno de nuestros patrocinadores, un conocido grupo de restaurantes que justo hace nada que abrió un nuevo local en Aberdeen. Su nombre GCX, lugar para disfrutar de una buena pizza o pasta. Y nosotros ataviados con delantal y gorrito, listos para tomar la comanda 🙂

La carrera dura apenas unos 10 minutos pero era bastante intensa. Un total de 6 personas que cargaban la silla y a cada rato hacíamos rotaciones para mantenernos frescos para continuar a buen ritmo. Y conseguimos adelantar bastantes equipos, llegando a ganar once posiciones respecto a la salida aunque lo que realmente contaba era el tiempo invertido, pero sobre todo disfrutar de la gente y animar a los compañeros cuando tocaba coger un respiro.

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Más de 40 equipos participantes y con bastante buen ambiente en un día que empezó medio gris pero que poco a poco se fue despejando y el sol salía tímidamente, tal así que cogí algo de colorcito.

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Después de la carrera era momento del refrigerio y hacer tiempo hasta la ceremonia de entrega de premios. La gente agolpada para no perderse la tradicional danza del dragón y ver a los equipos que resultaban elegidos. Y nuestro equipo conseguiría el 2º premio a la silla mejor decorada, una alegría más para la jornada.

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Una jornada de los más entretenida y por una buena causa. Era la primera vez que participaba en ella pero desde luego que el año que viene no me la perderé.

Tres platos

Hay veces que las comidas asiáticas, especialmente las chinas en las que abundan muchos platos pueden parecer un poco excesivas y más si se juntan varias personas. Como lo típico es compartir los platos, siempre se suele pedir en cantidad. En cambio, para dos personas la fórmula puede cambiar y adaptarse un poco, aunque también depende de las ganas de comer y el saque de cada uno.

Para una cena ligerita y equilibrada yo diría que no hay que pedir más de tres platos. Donde haya verduras y también algo de carne o pescado. En uno de los restaurantes cerca de casa, Tao Heung el cual tiene más repartidos por el resto de la ciudad, siendo el más cercano a Tung Chung otro que tienen en Tsing Yi, aunque éste último es un poco más grande y a veces hay que esperar un poco más de rato porque se junta mucha gente.

Entre lo que viene la comida, un poquito de té, en este caso el de la variante Pu-erh o Pu Li, uno de los más conocidos junto con el oolong. Tiene aspecto de brandy o whisky en esta copa, ¿verdad? 🙂

Pero vamos con la comida que es lo interesante. Ración de verduritas, unos tung choi salteaditos y ración de pollo al horno troceado.

Y la estrella de la noche en esa ocasión fue: el pescado al vapor y bien acompañado de unas pocas de verduras y su caldito. Ésta es la forma en la que se acostumbra servir el pescado, nada de raciones individuales sino un pescado de tamaño medio-grande colocado en el centro de la mesa y listo para compartir. Inicialmente se suele coger parte del caldo con la cuchara y se echa por encima para que todo coja buen saborcito. Luego cada cual se encarga de ir desmenuzando el pescado, ayudándose de la cuchara y sus palillos. El pescado poco a poco va dejando ver sus espinas y queda limpísimo. Y de sabor, la carne es súper jugosa y ligera; sencillo pero muy rico.

Seguro que igual les choca esta forma de comer el pescado, pero creo que es buena forma de que todos prueben y se disfruta más compartiendo. Me pregunto qué pensarán los asiáticos cuando nos ven comer el pescado a nosotros de forma individual, el efecto inverso.

Como ven, una cena de lo más completita pero sin llegar a estar súper llenos que luego es hora de dormir y la digestión no tiene que ser pesada. Por supuesto, aunque no aparece en las fotos, un elemento indispensable es el de la figura del arroz y con un tazoncito por persona es más que suficiente. Complemento perfecto tanto con las verduras como el pollo o el pescadito.

Nos podemos quedar por satisfechos. Aprovechando para desearles buen fin de semana, el último del mes de Octubre, cómo pasa el tiempo. Los días ya se hacen más cortos y parece que algo de lluvia caerá, a ver cómo se porta el finde. ¡Sean buenos!

Nuevo bloque

Recuerdo cuando cada mañana para ir al trabajo tenía que cruzar este puente que lleva hasta la estación de Olympic y de ahí un par de paradas ya estaba en la isla de Hong Kong, pequeño trasbordo y en Admiralty. Hace ya dos años de eso y que nos mudamos hasta el final de la línea naranja, Tung Chung, y aunque antes nos dejábamos caer un poco más por la zona ya que está cerquita de Mongkok, hacía unos meses que no pasaba por allí. Aprovechando que este lunes tenía libre aproveché para acercare y curiosear qué novedades podría haber en la zona tras este tiempo.

Una de ellas, aunque cuando nos fuimos ya llevaban tiempo trabajando, era un nuevo edificio justo al lado de donde vivíamos nosotros. Desde nuestra ventana veíamos a diario como poco a poco desde los cimientos, éste iba creciendo pero aún le quedaba por levantarse. Su nombre tampoco tiene desperdicio: «Imperial Cullinan». Y es que bien les gusta buscarse nombres sonoros y con pompa, les encanta.

Diría que hará un año escaso que el edificio esté en pie y ya con sus inquilinos, aunque desde fuera se nota que quedan pisos aún por llenar. Un nuevo bloque en el vecindario y creo que de momento la zona se ve bien así. Dudo que se pongan a construir en las cercanías, aunque tiempo al tiempo porque todo puede cambiar y expandirse. Desde luego que Olympic era buena zona para vivir, cerquita del centro y tranquila a la vez, pero los precios de mercado no han hecho más que dispararse. Me imagino cuánto costará el alquiler o venta de los pisos en este nuevo edificio. Apostaría que algo más que el edificio de al lado donde vivíamos nosotros, su aspecto impone, muy moderno y con esos reflejos platas y azul oscuro de los cristales. En esta foto, a la izquierda el nuevo edificio y a la derecha donde solíamos vivir, ciertamente le hace un poquito de sombra en varios aspectos, y su interior seguro que no es para menos.


 

Mientras tanto la actividad en las aguas cercanas no cesa. Ahí siguen las plataformas que operan de noche y día, barcos que van y vienen, pero sin afectar a la calma del lugar. Un paisaje diferente y que queda a medio camino del skyline. Un buen lugar para vivir, lástima que no pudiésemos continuar allí pero dentro de lo que cabe, Tung Chung tampoco es mal lugar aunque la gente ponga cara de asombro porque creen que está demasiado lejos.

Acogedor

Si hoy estaban esperando que hablase de comida, va a ser que no y he pensado mejor que entre tantos platos también hay cabida para dar a conocer sitios donde disfrutar de una buena copa o cóctel. El ocio nocturno de la ciudad tiene infinidad de sitios, muchos que llevan ya un tiempo establecidos, unos que vienen y otros que van.

Desde luego que soy mejor conocedor de sitios en la isla de Hong Kong pero en lo que respecta a la zona de Kowloon también hay unos cuantos sitios muy interesantes donde tomar algo, aquí uno de ellos y de reciente descubrimiento por mi parte. Se trata del lounge «Room One» que está en el hotel Mira en Tsim Sha Tsui. Sofás cómodos, buena selección de bebidas y hasta con algo de música en directo. La idea surgió cuando después de haber ido a cenar hot pot con unos amigos sugirieron de ir a tomar un postre o una copa, finalmente decantándonos por la segunda opción.

La iluminación algo tenue y con luces de tonos azules, violetas; crea una atmósfera algo más personal. La música no demasiado alta permite que charlemos sin problema. Tan sólo una velita da luz a las mesas pero es más que suficiente.

Y de los cócteles, ¿qué decir? desde los clásicos mojitos, margaritas o caipirinhas hasta una selección de whiskies o algunos cócteles marca de la casa. Como ven en la mesa, la mayoría se decidió por gustos afrutados. Yo en concreto pedí el Red Lotus, combinación de vodka con lima, frambuesa y fresa con unas hojitas de menta. Me agradó bastante la verdad, y del resto de la gente creo no haber escuchado ninguna queja al respecto, jeje.

Un lugar alejado del bullicio de las compras, perfecto para ir con amigos o en pareja y merece la pena probar. Para mi desde luego fue una grata sorpresa el lugar, les animo a que si tienen ocasión no dejen de ir si quieren disfrutar de lo que ofrece la noche en el lado de Kowloon.


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