Conducir

 

Siempre que estoy de vuelta por la isla y teniendo casi 2 semanas por delante, las cuales espero no pasen demasido rápido, hay muchas cosas que me gusta hacer. Desde luego, la primera de todas es ver a los familiares y poco a poco a los amigos.

Disfrutar con pequeños placeres como puede ser el conducir, algo que no hago cuando estoy en Hong Kong porque el transporte público funciona estupendamente aunque si que hay veces que me entra la morriña de no poder coger un coche. Algo que he pensado pero aún no llevé a la práctica, es el alquilar un coche para el fin de semana y conducir por las carreteras de por allí y además, siendo el método inglés el que se usa, le añade algo más de «emoción» al asunto.
 

Nada se puede comparar a recorrer la geografía de la isla a través de sus carreteras. Revisitar esos rincones que aunque ya hayamos pasado por ellos infinidad de veces, no me canso de ver. Hacia el norte, hacia el sur bien sea cerca del mar o en medio de la montaña. Sentir la brisa que se cuela por la rendijita de la ventanilla mientras los kilómetros pasan y el paisaje va cambiando. Eso, no tiene precio.

De momento los primeros días de estancia, en casa y haciendo vida familiar, coger el coche de vez en cuando pero para trayectos cortos. Seguro esta semana me doy alguna escapadita de las que me gusta hacer, y sin olivdarme de mi compañera con la que captar todos esos rincones. No importa que en su momento haya sido con la 400D, pero tengo ganas de «estrenar» el paisaje de la isla con ella. Luego vendrán las fotos como no y seguro que algún video aprovechando más aún las posibilidades.

Lo dicho, a disfrutar del conducir y otro ritmo de vida en estos días.

 

Luces festivas

 

Una tarde de domingo cualquiera, paseando por Kowloon y concretamente por los alrededores de Tsim Sha Tsui. Situémonos en Canton road, donde se encuentra las principales tiendas de marca y con la gente yendo y viniendo de un lado a otro, aún más actividad si cabe que un día entre semana; se nota que es domingo y la gente aprovecha para hacer compras con las fechas que se nos aproximan.
 

Curioso que una celebración tan al estilo occidental, se viva cada año con más intensidad. Las calles, los edificios, las tiendas… hace unas semanas que ya cuelgan los adornos navideños y las luces. No obstante, Hong Kong es un sitio donde se «fusiona» lo occidental con lo oriental, siendo la celebración grande (Nuevo Año Chino) a finales del mes de enero de 2011. Así tienen doble motivo para reunirse la familia y de paso obsequiarse con algunos detallitos.
 

 

Y claro, ¿quién disfruta más de todo el ambiente? los más pequeños. Se les ve con caras sonrientes, disfrutando de las luces y la decoración, mientras los padres aprovechan para sacar las fotos de rigor. A ver una sonrisita por aquí, otra por allá 😀
 

Seguro se estarán preguntando acerca del lugar en cuestión… se trata del Heritage 1881, y resulta un soplo de aire fresco para la zona. A pesar de que la mayor parte de su espacio está ocupado por tiendas de marcas de lujo (joyería, relojería, accesorios…) y con algún café para disfrutar del lugar. Rompe con la estética moderna pero a la vez se conjunta muy bien con su entorno.

El edificio principal que vemos en la siguiente foto, es lo que en su día fuese el cuartel general de la Guarda Marina, ahora en su interior tenemos un hotel y varios restaurantes. Desde luego que un buen esfuerzo por conservar un edificio histórico como este y adaptarlo a los nuevos tiempos. Vale la pena pasearse por sus alrededores y especialmente de noche que luce aún más bonito.
 

Asomarnos desde uno de los niveles y mirando en dirección hacia la isla de Hong Kong, pudiendo distinguir de fondo el Centro Cultural. Un bonito árbol de navidad acompañado con un tiovivo, motivos suficientes para que la gente no pare de un lado para otro sacando fotos y curioseando, y con lo que gusta la fotografía en la ciudad, no es de extrañar ver a bastante gente cámara en mano y más si es una zona turística como la zona de TST.
 

 

 

El cielo ya se oscureció por completo hace rato y eso que apenas son las as 6 y media de la tarde, es lo que tiene los días de otoño aunque casi que dentro de nada ponemos un pie en diciembre. La temperatura es agradable aunque no está de más echarse por encima una chaquetita fina o un sueter, refresca. Sólo el brillo de la decoración y de los propios edificios anima la noche, un día más que se va. ¿Les parece si apagamos la velita? Espero que tengan buen finde y disfrutar del ambiente festivo que se aproxima.
 

 

Escalones con historia

 

Permanecer casi intacta con el paso de los años no es tarea fácil y especialmente todos los cambios que ha sufrido la ciudad con el paso del tiempo. Nostalgia al recordar esas fotos antiguas de cuando apenas había edificios altos y todo tenía más aire colonial. En cambio, hay sitios que siguen teniendo la esencia de esos años y son un reclamo para los turistas, además de, ser lugar de paso habitual para mucha gente.

La calle Pottinger, en recuerdo al que fuera el primer gobernador de Hong Kong: Sir Henry Pottinger entre los años 1843 y 1844. Situada en el distrito de Central y con la peculiaridad en sus escalones irregulares, poco habituales en las calles de la ciudad. No resulta fácil caminar por ella y más si se trata de alguien con tacones, por lo que es preferible bajar por los laterales o hacerlo cerca de la barandilla por lo que pueda pasar. No obstante, la afluencia de gente a la calle es constante y es que actúa de nexo entre las calles Hollywood Road (punto A), pasando por Lyndhurst terrace (punto B) y siguiendo hasta más abajo donde la calle se hace un poquito más llana.
 

No es extraño que veamos a parejas de novios haciéndose fotos en alguno de sus tramos, apoyados en las barandillas o turistas que no dejan pasar la ocasión para retratarse en esta calle tan particular. Vamos primero a viajar al pasado, digamos en el año 1930…
 

y luego dar un salto hasta el presente año 2010…
 

Puestecitos en los que comprar algo de arte, tiendas de reparación o copia de llaves… son algunos de los negocios presentes. Ahh! y no puede faltar un poco de toque navideño en estas fechas que se aproximan 🙂
 

Como curiosidad les dejo el siguiente enlace donde leer un poco más acerca de esta calle tan conocida aunque pase a veces un poco desapercibida. Un trocito más de la historia de Hong Kong antes nosotros.

 

Un trozo de historia

 

Como en toda ciudad que se precie, el progreso tiene sus cosas buenas y otras no tanto, o digamos que malas. A veces es el afán de arrasar con todo lo que tenga aire de «viejo», de otra época y dar paso a la modernidad sin dejar rastro del pasado. Cuantas veces habré pensado lo bien que luciría el centro de Hong Kong con más edificios de estilo colonial.

Los rascacielos se abren paso en el centro de la isla, aunque aún quedan sitios que permanecen digamos ocultos y mantienen la esencia de la ciudad viajando 50 años atrás. Uno de estos sitios es Wing Lee street, situada en la zona de Mid-levels en el distrito de Central. Una callecita muy peculiar que sobrevive al paso del tiempo.
 


 

Un conjunto de casas de aspecto descuidado en la que llevan viviendo sus familias desde hace décadas pero parece que la autoridad de renovación urbana (URA) quiere desmantelar este bloque y dar paso a la modernización de dicha calle. Y ahí es cuando saltó la polémica hace unos meses.
 

 

Una zona tranquila, donde apenas se escucha el pasar de los coches y a pocos minutos del centro. Desde luego que un sueño para cualquiera de las principales constructoras que se disputan la mayoría de terrenos en la ciudad. ¿Cuánto más aguantará en pie la calle? espero que la presión popular haga efecto y se replanteen conservar esta parte de la ciudad.
 

Es el lado «cutre» de una ciudad como esta, pero que le da ese encanto particular. Que sorprende tanto a los que vivimos aquí como a la gente que está de paso. Parte de la herencia de la ciudad y que nos permite viajar en el tiempo con tan sólo un vistazo.
 

 

Seguro que sus ciudades habrá pasado algo similar en alguna ocasión. Se acuerdan de esa plaza, de ese edificio… un rinconcito de la ciudad que conocíamos desde nuestra infancia y ahora ya sólo forma parte de nuestros recuerdos. Espero que recapaciten y a pesar de lo valioso del terreno por ser esa zona en concreto, dejen de lado sus planes ambiciosos y miren hacia el pasado.