Apuntes

Entre las primeras tareas del año que todos nos solemos proponer es: «hacer limpieza y ordenar un poco». También es cierto que con la mudanza de hacer un par de meses siempre se cuelan cosas que luego hay que revisar con más calma y como no, es una buena práctica de cara a finales de mes con la llegada del año chino y viene bien hacer limpieza.

Algo de cablerío, revistas y algunos bloc de notas a medio usar. Precisamente en un bloc, algo infladito, rescaté algunos papeles que me trajeron bastantes recuerdos. Entradas a monumentos, folletos informativos o billetes de tren. Todos ellos se remontan a los primeros viajes entre China, Japón y Vietnam.

Esto me ha dado una idea para rescatar parte de estos viajes, de los cuales escribí en su momento pero seguro que algo se me quedó en el tintero. Parte de mis memorias viajeras que no viene mal rescatar.

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¿Qué les llama más la atención de la foto anterior? ¿Han estado en alguno de los sitios que puedan identificar?

Creo que tengo material suficiente para ir elaborando las historias poco a poco y mientras rebusco en mi galería de fotos. Ahora sólo me queda fijar un día y hacerlo una costumbre, esperando que no me estanque. A ver qué tal sale el rescate de estos apuntes 🙂

Punto y seguido

No puede ser que haya estado sin bloguear desde el año que pasado y nada de excusas con que las vacaciones, porque ya han terminado para muchos en los que me incluyo. Por un lado, una semana algo atípica con un parón al medio con la llegada del nuevo año 2014. La sensación de empezar de nuevo otro lunes cualquiera pero con el buen sabor de boca tras un par de días tranquilos, la llegada de otro fin de semana y para los que están en España supondrá también el ajetreo final antes de la Noche de Reyes.

Una entrada de año que la pasamos tan tranquilamente en casa mi novia y yo después de haber tenido una pequeña cena familiar. Este año no podía quedarme sin comerme las uvas, lo que no calculé bien fue el tamaño y también con lo rápido de la cuenta atrás (difiere mucho de campanadas) pues sólo alcancé a comer la mitad de las doce, pero bueno, el resto me las tomé tranquilamente después de hacer un brindis por el nuevo año y disfrutar de los bonitos artificiales que no faltan en la bahía de puerto de Victoria.

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Es también una época en la que apenas han terminado las Navidades, lo más inmediato en el calendario es la celebración del Año Nuevo Chino a finales de mes. Los canales de televisión no se olvidan de recordarlo con su batería de anuncios correspondientes. Cuando no son protagonistas los actores de una conocida serie que echan por la noche, son otros que promocionan los productos de una cadena de supermercados. Ya te ves a la gente que empieza a hacer las compras para aprovisionarse; bien sea ropa, galletas o chocolates y también licores / vinos. No en vano es la verdadera celebración del año nuevo que viven en China y otros muchos países asiáticos.

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Un post que no sólo da comienzo al año blogueril sino que también quiere desear a todos un buen año por delante. ¿Y los propósitos para este año?

  • Mantener un buen ritmo de posts y hacer un lavado de cara al blog.
  • Progresar con el cantonés.
  • El buen hábito de salir a correr, y no sólo para carreras puntuales.
  • Retomar las fotos con la reflex.
  • Imprimir fotos de los viajes y hacer un libro.
  • Hacer alguna escapadita viajera a un país nuevo.

No quiero extenderme con demasiados puntos porque a veces se suele cumplir el clásico dicho, y mejor no abarcar demasiado. El resto irá viniendo o se podrán hacer variantes. ¿Para ustedes que propósito ven más ambicioso? o mejor aún, me encantaría que compartan algunos de sus propósitos o retos para este nuevo año. Buen finde a todos!

Sabor cantonés

Tras haber pasado la Nochebuena y el día de Navidad por la ciudad, habíamos planeados para el siguiente par de días irnos hasta Guangzhou. El estar viviendo en Fanling la verdad que facilita un poco más las cosas y ahorra tiempo en el transporte. A tan sólo dos paradas de la frontera con Shenzhen y luego coger un tren directo de una hora escasa de trayecto para llegar a la estación de tren Este de la ciudad.

Llegamos en la tarde-noche del jueves. Ese día nos lo tomamos con calma por la mañana descansando un poco más en casa y luego preparar un par de cositas para la escapada hasta el sábado. Y para el tema alojamiento, a pesar de tener algunas referencias ya nunca viene mal una miradita a algunas web como Destinia o similares.

Las luces iluminaban los edificios del distrito financiero, entre ellos el IFC (originales con los nombres, jeje) que es uno de los más altos. En los alrededores hay unos cuantos edificios más en plena construcción, algunos a medio terminar y otros que apenas están empezando. La ciudad ha experimentado muchos cambios en este espacio de cuatro años desde que la visitase por primera vez y aún le queda por crecer, seguro.

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La Torre de Cantón es otro referente que gana mucho con el colorido y es agradable pasear por la esplanada que hay que a sus pies, y bien abrigados porque el frío de hacía notar.

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Hubo tiempo de descubrir lugares con encanto como este café.

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Esta zona que hace años que era principalmente industrial con muchas naves repartidas a lo largo de una calle como eje principal. Un sitio muy interesante en el que hay mucho que ver y merece la pena pasar unas cuantas horas recorriendo las exposiciones, tienditas y algunos de sus cafés o restaurantes.

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Y como no hasta pudimos probar algo de comida callejera, siempre hay un huequito que antes de ir de vuelta al hotel a descansar. Unos dumplings muy caseros que encontramos en un poco puestito y que tan sólo por 10 yuanes nos supieron a gloria 🙂

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Tan sólo con dos días pero parece que lo aprovechamos bastante; esto tan sólo son unas pinceladas digámoslo de alguna forma. Guangzhou tiene bastante que ver y no descarto hacer alguna otra visita en los próximos meses.

Su secreto

Cuando uno cree estar sólo en compañía de árboles y plantas en medio de la montaña, a veces nos podemos llevar sorpresas gratas e inesperadas. Una ruta que cada vez siendo más familiar pero que aún me queda por explorar.

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Hay algunas áreas de descanso a lo largo del camino y desde las que poder contemplar las vistas de la montaña hacia Wo Hop Shek o incluso hacia la ciudad vecina de Shenzhen al otro lado, pero a veces la vegetación tupida lo dificulta un poco poco.

Este descansito no es uno cualquiera y nada más pasar por la entrada podemos apreciar detalles como el arco hecho con enredadera y un gran símbolo en piedra del ying-yang.

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Si no fuera porque uno se fija un poco más, algo se oculta tras un «murito» y una puertita de madera. Nos acercamos un poco más y ante la sorpresa de encontrar un pequeño huertito pero sin nadie más por los alrededores en aquel momento. La pregunta: ¿desde cuándo llevará allí? Anda que tener un trocito de tierra para cultivar algunas plantitas o verduritas, todo un lujo.

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El secreto queda entre nosotros y la montaña. Hasta la próxima vez que pase por el lugar, quizás tenga suerte y pueda ver a quien se encargue del sitio. Y un buen pateito hasta allí.