Logo con fundamento

Después del cambio necesario de plantilla del blog el año pasado, llevaba dándole vueltas a lo que sería el siguiente cambio natural a hacer: crear un logo. Más aún cuando recientemente vieron la luz los calendarios de blogueros de Asia también me asaltó la duda puesto que aún no contaba con ninguna seña de identidad como tienen Felipe o Robert. Había que ponerle remedio cuando antes.

Tal que así, haces unas semanas surgió de manera bastante espontánea cuando tenía una conversación con Xacir con quien tengo buena relación desde hace tiempo y que por poco nos conocimos en persona en una visita que hizo a la ciudad hace unos años atrás pero que no pudo darse el encuentro. Mientras tanto hemos estado en contacto y puede que en el futuro tengamos ocasión de compartir unas cervecitas como se merece.

Justamente ha sido él quien me ha ayudado a definir el logo que desde hoy se convierte en la imagen del blog. Parece que no se lo puse del todo fácil el hacer coincidir estos dos lugares tan separados pero que convergen en este espacio personal. Por un lado mis orígenes: Tenerife y por otro mi hogar durante estos años: Hong Kong.

Puestos en antecedentes, llega el momento de las presentación:

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No se pueden imaginar lo gratamente sorprendido que quedé cuando vi las propuestas que me mandó del logo. Después de ver las posibilidades de cada una, finalmente me decanté por el diseño que ven y con una estética que sigue la línea del blog. Ha sabido captar la esencia condensándola de forma elegante y a la vez simple. Así que, a partir de hoy este logo se convierte en la seña de identidad del blog. Y ahora que ya hay logo, ¿qué será lo próximo? ahhh…

Sólo me queda agradecer a Xacir su labor y buen hacer y no sin antes invitarles a que conozcan más de cerca su trabajo, puesto que no es un excelente diseñador gráfico sino que también en el campo de la fotografía y especialmente en los macros.

Juguetes de infancia

Entre algunas de las cosas que hacen que mis ojos brillen de forma especial, es la sensación de descubrir un juguete y más aún cuando es un pedacito de historia.

Justo estaba de vuelta de haber visitado la ciudad amurallada de Kowloon y tras llegar a la estación de Lok Fu (línea verde, Kwun Tong) aproveché para ver si cenaba algo antes de ir a quedar con unos amigos. Se imaginan qué sorpresa la mía cuando me encontré con esta exposición del Museo del Juguete de Hong Kong .

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Un conjunto de vitrinas bien organizadas con juguetes de lo más diverso y mucha historia a sus espaldas. Si me acompañan a ver qué nos depara cada una de la vitrinas o al menos algunas de las que más me llamaron la atención.

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Buena representación de robots desde unos tradicionales de hojalata, pasando por unos con inspiración en la «Guerra de las Galaxias» y de Gungdam, tan popular en tierras asiáticas.

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Muñecos inspirados en personajes populares del cómic como Popeye y accionados por pilas, por el aspecto que tienen ambos son como del estilo de los años 70, ¿qué opinan?

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No faltan tampoco réplica de coches en metal.

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Para los más nostálgicos y amantes del cine, una colección de estampitas con los actores y actrices de antaño.

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No pude evitar el fijarme en esta figura que me hizo recordar a una película muy entrañable que seguro muchos recuerdan y protagonizada por Tom Hank y de título…

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Justo para el final me quería reservar para la figura del hongkonés más universal: Bruce Lee, y también representando en varias figuritas. De cuando se iniciaba en la pequeña pantalla con «The Green Hornet» y cuando posteriormente daba el salto al cine de gran formato.

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Una colección bastante extensa como pueden ver y que hará las delicias de todos. ¿Han echado en falta algún juguete de la infancia que les traiga buenos recuerdos?

Sabiendo que está de forma permanente, siempre podré pasarme más adelante y dar otro vistazo con calma. Pueden seguir más de cerca su página de Facebook.

Colina dorada

Comenzamos una nueva semana y siguiendo un poco al hilo del últimos post, con inspiración tailandesa desde Chiang Mai. De nuestra escapadita a finales de noviembre y que dio para mucho. Disfrutamos de buena comida y conociendo los alrededores de la zona, entre ellos el lugar del que les hablaré a continuación.

El templo de Wat Phrathat Doi Suthep se encuentra situado en lo alto de una colina a unos 15 kilómetros a las afueras de Chiang Mai. Aunque no es mucha distancia, según nos vayamos acercando hacia la carretera de acceso nos daremos cuenta que el tráfico se puede volver un poco denso y al ser este el único punto de acceso para los vehículos. Por tanto, es recomendable ir algo más temprano para poder contemplar el atardecer desde lo alto y luego más tarde con calma empezar el camino de regreso cuando la noche empieza a caer o igual adelantarse un poquito.

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Según cuenta la historia, fue en el año 1383 cuando se ponían las primeras piedras de este templo y con la construcción del primer chedi, esa especia de campana picuda, pero a lo largo del tiempo ha ido sufriendo transformaciones y ampliándose. No sería hasta el año 1935 que hubo carretera para facilitar un poco el acceso y hasta nuestros días que el flujo de gente es considerable por la afluencia no sólo de los locales sino de los turistas.

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Momento de oración tras haber pasado por los puestitos que venden incienso estratégicamente colocados en las cercanías del templo.

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¿Será esta la chedi sobre la que se erigieron los primeros cimientos del templo? la estructura en general es la clásica de los templos tailandeses, con una zona central donde se suele guardar un buda y en el perímetro una galerías con un montón de estatuas de budas e inscripciones. Si nos fijamos, veremos que hay algunas placas de gente que ha realizado donaciones a lo largo de los años para asegurarse tener su nombre en las paredes y con cuya contribución ayudan a las labores de mantenimiento del mismo.

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Después de haber estado un rato recorriendo los rinconcitos del templo, parece que el cielo decide que es hora de dar el día por terminado y el sol empieza a esconderse a lo lejos. Son muchos los que desde el mirado contemplan los últimos rayos mientras que otros se dirigen a la salida a coger su transporte para evitar las colas habituales. Una buena forma de terminar nuestro día y cogiendo rumbo al hotel para descansar y luego prepararnos para la cena.

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El tailandés de casa

Para esos días que a uno no le apetece estar cocinando y poder tener un almuerzo o cena a precios razonables y sabor auténtico. Dentro de la variedad de restaurantes que tenemos por la zona, además de los habituales «cha caan teng» hay para elegir sitios como este tailandés llamado Golden Durian. Al poco de habernos mudado a Fanling, mi novia ya me había comentado sobre este sitio y lo que recordaba de las veces que había estado hace unos años atrás, y siempre con buenas críticas. Tarde o temprano iríamos por allí, y vaya que si hemos ido unas cuantas veces ya desde entonces.

Empezando por las bebidas, nos gusta pedir un batido de mango y una gaseosa con lima para acompañar con la comida. En verano es cuando se agradece más y ahora que la primavera va despertando poco a poco. Siempre nos queda la opción de beber un coco o la clásica cerveza Singha.

Momento comida con dos elecciones siempre claras: pinchitos de satay (pollo o cerdo) y un pad tai bien servido. En este caso, las fotos son de un día que fuimos a cenar y en el caso del almuerzo a veces añadimos algunas verduras u otro plato de entrante como un frito de gamba o ensalada de pomelo.

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Curiosamente, no es el único tailandés del vecindario puesto que hay uno más en otro bloque de edificios cercano como a unos 10 minutos a andando pero que aún no hemos visitado. No queda ahí la cosa, puesto que he descubierto un tercer establecimiento en una de mis salidas a correr aunque este si queda un poco más alejado y lo suyo sería aprovechar para ir durante un fin de semana.

No podemos quejarnos con la oferta de restaurantes y poder desconectar de vez en cuando de lo chino si nos apetece.