¿Dónde andaré?

Igual les habrá extrañado a muchos/as que de repente el blog haya dejado de tener actividad en los últimos días, no? ni mucho menos me he olvidado de querer contar historias, pero era parte de mi plan para sorprender a la familia, y que bien me ha salido 😀

Andaba con la incertidumbre si al final vendría o no aprovechando las fechas de las vacaciones de Semana Santa y no llegué a concretar nada con mis padres. Así que por sorpresa me he plantado ayer en Tenerife tras haber estado un par de días en Londres, ya que, la combinación de vuelo directo Londres-Tenerife y el precio, era la mejor para el día de ayer.

En lo que iba de camino desde la estación de guaguas hasta mi casa, iba dándole vueltas a ver la forma de sorprenderlos al tocar en el portal, hasta que una vez llegado allí se me ocurre: «Comida china» (traida desde muy lejos), a lo que mi madre responder: «Aquí no es» y cuelga, jeje. Con lo que llamo de nuevo para decirle que era yo.

Por fin en casa después de casi otro añito, como pasa el tiempo desde julio del año pasado. Pero nada, aquí estamos para disfrutar de la gente y la isla durante un par de semanitas hasta el día 10 que coja rumbo de nuevo, pero mientras a disfrutar que hay días por delante.

Espero poder ir escribiendo alguna entradita de vez en cuando, siempre y cuando el tiempo lo permita. Estamos en contacto.

¡Saludos desde Tenerife!

 

Con una sonrisa

Son las pequeñas cosas del día a día, a veces inoportunas y que le alegran el día a uno. Seguro que a más de alguno/a le habrá pasado, verdad? Además, hoy es viernes ¿qúé más se puede pedir? La historia es tal que, me encuentro sentado en un café cercano a la oficina tras haber disfrutado del almuerzo, a hora española aunque algo tardío para los estándares chinos, jeje. Digamos que estaba pensando en las musarañas y de vez en cuando echando un vistazo a mi twitter en el móvil.

De repente un señor se me acerca: «Excuse me, this seat is empty?» refiriéndose al sillón en frente de mi mesa, con lo que yo asiento que puede sentarse sin problema. Hasta ahí bien, pero al poco de haberse sentado y pensando yo que estaba esperando a que le trajeran la comida que había pedido, me pregunta: «You when have lunch?», a lo que le contesto que hacía nada que había terminado (ya sólo me quedaba un cafecito) y es cuando se inicia la conversación entre él y yo. Las chicas que tenía a mi lado y un matrimonio cerca mío, no podían evitar mirar mientras se sucede la situación. Yo mientras tanto, me lo tomo con mucha calma mientras el hombre me sigue preguntando cosas en inglés sobre la comida, el trabajo… en lo que saca un librito y algunas anotaciones en las que lee algunas frases y su equivalente en caracteres chinos.

El hombre dijo que quería aprender inglés y dentro de sus posibilidades estabamos teniendo una pequeña charlita sobre temas varios y mientras le ayudaba a pronunciar algunas palabras. Me sirvió también para enterarme que el señor tenía 46 años y trabajaba en la construcción de muebles, además que, el fin de semana no trabajaba, con lo cual estaba muy contento 🙂 seguro que a Lorco le hubiera caido simpático.

Así seguimos un buen rato, intercambiando frases e intentado enseñarle algunas cosillas para que mejorase su uinglés. La verdad que se le veía con ganas de aprender y me escuchaba con gran atención. Hasta que pasado un rato, casi que pega un brinco del sillón cuando pasa un grupo de gente por detrás de él y me dice que se tiene que marchar, que son sus colegas e iban directos a comer algo. Con eso de las prisas, se dejó un trocito de papel con algunas de sus anotaciones, mientras yo me quedaba con una sensación digamos «extraña» después de haber charlado con él y que me había alegrado ese rato en el que me había sacado de mis musarañas, jeje.

¿Le podría haber pasado a cualquiera? hoy me tocó a mi y desde luego una experiencia interesante. Espero que con el próximo extranjero que se encuentre, sepa escucharlo y echarle una mano con su inglés. Nada más bonito que estar agradecido y con una sonrisa.

Amigos

Aunque hace ya una semanita y algo que mi amigo Alberto dejó Hong Kong con rumbo a Vietnam, aún no había tenido ocasión de estrenar lo que me había traído cuando llegó. Bueno, el jamoncito fue lo primero que se abrió y ya estaba dando buena cuenta de la otra mitad del paquete, que ayer para cenar me hice un bocadillito con él, y de postre cayeron luego algunos chocolatitos. Me llevé una sorpresa muy agradable con lo que me trajo: jamoncito y bombones. Siempre hace mucha ilusión cuando uno tiene visitas y más aún si vienen con algo debajo del brazo, no?

A veces me gustaría que viniera más gente de visita por estas tierras, pero ya se que no estoy precisamente cerca. Claro que se echan de menos cosas de la tierra como: mojito, quesadillas, principe alberto… y así de primeras las que me vienen a la mente. Sino en el próximo viaje que haga, me tendré que traer algunas cositas para aprovisionarme 🙂

Si ustedes vivieran por estas tierras, qué sería lo que más echarían de menos? o igual no les llamaría tanto el estar tan lejos del hogar? imagino que habrá diversidad de opiniones, en función de lo aventurer@s que sea cada uno. Está claro que hay que dar el paso para saber lo que se siente, aunque luego se echen cosas de menos, al menos para mi merece la pena la decisión que di en su día.

Y a disfrutar de los regalitos, siempre bienvenidos.

De ida y vuelta

Ayer fue uno de esos días, digamos para olvidar, con muchas prisas, stress, tensión… y con las ganas de que tenía de coger ese avión, pero finalmente me quedé en tierra. El plan era: visita a Guilin-Yangshuo durante los próximos días, el tour pintaba muy bien, eso si con sus madrugones pero que te permitía aprovechar al máximo. Terrazas de arroz, montañas, cuevas…

Aprovechando del blog de Capitan Urías

La mala suerte se puso de mi lado y quería que me quedase, esperar a ver si finalmente me dejan subir y no pudo ser. Asi que, vuelta a la oficina y por lo menos intentar sacar las cosas, y aún sigo con ello, espero salir de esta, que estoy nadando entre papeles…

Seguro que habrán más viajes por delante, pero este digamos que era más especial si cabe por las fechas en las que nos encontramos. Espero que la buena fortuna sonría el comienzo del año lunar aunque sea. Hoy tengo también motivos para alegrarme, ya que viene a Hong Kong mi amigo Alberto que estará al aterrizar, así que dentro de nada lo veré y saldremos por la tarde a dar una vuelta como en los viejos tiempos