Oasis

Ya tenemos aquí el veranito de forma oficial, finalmente, tan ansiado por muchos aunque también indeseado para otros. Con sus cosas buenas como que los días son más largos y por tanto las horas de luz se han estirado un poco, pero por otro lado, y lo que desagrada o cuesta acostumbrarse: el calor.

A la sombra de los rascacielos más imponentes, se puede buscar un rinconcito al que escaparnos de la oficina para cambiar un poco de aires. No es el primer sitio, ni será el último, que les comento al que uno puede ir tranquilamente para disfrutar de un rato de relax mientras se almuerza.

image
 
image

No es que sea una piscina pero este charquito hasta invita a que nos demos un remojón en los días que el calor aprieta más. De momento se está comportando el clima, pero como quien dice, apenas acaba de empezar. Veremos para el próximo mes de julio o sino agosto que es cuando se suele intensificar y también aderezado con alguna que otra tormenta tropical que descargue un poquito de agua a su paso.

image

Bien podemos sentarnos en los banquitos allí dispuestos o quizás en el bordito más cerca de las fuentes.

image
 
image

¿Y dónde se habrá metido todo el mundo? Y es a veces la gente huye y prefiere quedarse en el interior, bien sea con un almuerzo para llevar y delante de su mesa o bien en un restaurante. Yo creo que si no llegar a ser sofocante y podemos buscar un poquito de sombrita, no está tan mal del todo. Además, podemos disfrutar de una bonita vista de exteriores como esta de uno de los laterales del edificio del Banco de China.

image

Puestos a elegir, ¿cuál sería su elección? Yo no renunciaría a disfrutar de un bonito jardín para romper la monotonía de la oficina aunque me cueste un poquito de sudor, ya luego tenemos el aire acondicionada para refrescarnos por unas cuantas horitas mientras trabajamos.

Belleza de nubes

Días atrás el tiempo volvía a estar algo inestable y tras unos cuantos días de buen clima, nos sorprendía la noticia cuando anunciaban el paso de un tifón cercano a la ciudad. Además, justo el viernes pasado daba comienzo el carnaval de Dragonboat en Tsim Sha Tsui y lo que podía hacer peligrar las carreras que se celebrarían el sábado por la mañana.

Esa tarde de viernes de regreso a casa el cielo se quedó como hacía tiempo no veía en Tung Chung. Tuve tiempo de disfrutarlo tanto de camino a casa.

image
 
image
 
image

Los tonos amarillos-anaranjados dejaban paso al atardecer

image

Ya en la última fase, cuando empezaba a anochecer y aún con un poquito de claridad al fondo.

image

Finalmente sucedió lo que nos temíamos y la alerta de nivel 3 de tifón surgió durante la noche, con lo que la organización decidió cancelar el programa hasta que la alerta bajase a nivel 1, que no fue hasta las diez de la mañana pero eso había hecho que el programa empezase cuatro horas más tarde y teniendo que recortar carreras. Al fin y al cabo podíamos competir, pero lo mejor de todo fueron los cielos del día anterior sin duda.

El puente romántico

Tamshui fue otro de los sitios que habíamos visitado la vez anterior y que recordamos especialmente por lo mucho que nos gustó, no sólo por el ambiente sino también por la comida. Vimos que en este tiempo había evolucionado bastante pero que los sitios aún se conservaban

Para allá nos fuimos cogiendo la línea roja de metro hasta su última parada. Alejándonos del centro y pasando por barrios que se iban dispersando y encontrarnos con el mar y naturaleza.

Recuerdo esta explanada que antes era poco más que tierra y ahora ha mejorado bastante con el acondicionamiento del paseo tanto para la gente a pie como aquellos en bicicleta, la zona es perfecta para dar un agradable paseo mientras se contempla el atardecer.


 

Cogeríamos un barco rápido que nos llevaría hasta la zona del paseo marítimo situada más al norte y que la vez anterior no vimos porque lo desconocíamos. Compramos el billete de ida y vuelta, y nos embarcamos en un trayecto de apenas diez minutos hasta el «Fishermans Wharf» y en la que nos encontraríamos el Lovers Bridge, el puente de los enamorados


 

 

A lo largo de la costa un bonito paseo para disfrutar de la brisa y las luces al otro lado. Al final del paseo llegabas a una esplanada que contaba en ese momento con una actuación de música y de fondo un bonito hotel junto con una torre mirador panorámico. Nada que ver con la otra zona donde se agrupan muchos puestos de comida y la presencia de gente es más concentrada.

Lo mejor de todo es la vista nocturna con el puente iluminado.

Tiempo de volver sobre nuestros pasos y tomar el barco de regreso con tiempo de sobra antes de la hora límite de las diez y media. Después del paseito va apeteciendo ir a picar algo y ya tenemos en mente algún que otro sitio.

Así que ya saben, no dejen de escaparse y relajarse con las vistas al mar de Tamshui, bien merece la pena el lugar y además con sitios románticos.

Cosas en China

En una de las últimas visitas a China continental y a pesar de no haber ido con una cámara en condiciones, siempre me gusta observar el trayecto lo más pegado a la ventana posible. Tan pronto uno pasa la frontera en Shenzhen dejando atrás la ciudad, nos damos cuenta cómo van cambiando las cosas a nuestro alrededor y no sólo por que cambio del idioma del cantonés al mandarín, las formas de la gente y el paisaje. Un trayecto que solemos hacer cuando vamos a visitar a los familiares de mi novia, como quien dice «al pueblo». Nos cogemos el tren en la misma estación cerca de Lo Hu y en apenas 45 minutos hemos llegado a nuestro destino, aunque luego queda otro poquito más en coche hasta el punto final.

Las extensiones de campo se pierden en el horizonte. Gente que se gana el día a día en la tierra de cultivo y observa el pasar de los trenes que con el tiempo se han vuelto más veloces, pero también quedan algunos con más años que siguen haciendo su labor como trenes de mercancía o de larga distancia. El progreso de China en las redes de tren es indiscutible y le va ganando la partida al mismísimo Japón. No obstante, dentro de unos años también en Hong Kong se contará con una estación del tren de alta velocidad que nos lleve hasta Guangzhou en menos de la mitad de tiempo o también a Shanghai y Pekín en tiempo récord.

image

Otros medios de transporte habituales, bicicletas adaptadas y algunas incluso con motorcito, porque para algunos eso de pedalear es cosa del pasado, aunque viéndolo de otra forma, facilita cuando llevan algunas cargas bastante pesadas y voluminosas.

image

Y las viviendas son otro punto y a parte con ese estilo peculiar de enrejados que tanto gusta poner en los balcones. Macao es otro sitio donde esto también llama la atención, pero no tanto en Hong Kong. Seguro que a Quicoto le habrá llamado la atención en su reciente viaje por estas tierras.

image

Las celebraciones son también algo distintas y contienen algunos matices, pero con los ominpresentes fuegos artificales o en este caso petardazos. Una forma de espantar los malos espíritus o al menos dejarlos sordos con una buena traca. Habitual que en el Nuevo Año Chino, festivales o incluso en cumpleaños estén presentes.

image

¿Un camión transformer? 😀 es que en China nunca se sabe lo que puede pasar y hay que estar con los ojos bien abiertos. Son los reyes a la hora de adaptar y/o copiar las marcas como nadie y se pueden encontrar auténticas perlas.

image