Punta de Teno

Como si se tratase de un triángulo, la punta de Teno vendría a ser uno de los vértices más alejados desde la capital y que tiene un atractivo especial. Llegar hasta el final de la isla, hasta su faro y sentir la brisa del mar; la fuerza del oleaje y sentir ese spray de gotitas que las lleva el viento.

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Para nosotros los isleños que a veces las distancias nos parecen grandes, ir hasta la punta de Teno es como quien va a pasar el día y ya que estamos, uno aprovecha para darse una vueltita por la isla como quien no quiere la cosa. Es una excusa para poder disfrutar del paisaje, de la carretera y algunas paraditas a lo largo del camino para almorzar o echarse un cafecito.

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Los Gigantes fácilmente visibles y el terreno donde se mezcla roca con algo de vegetación. Un sitio que hasta hace poco estaba cerrado debido a las obras de mejora de la carretera, en parte para prevenir los desprendimientos porque lo que se dice respecto al asfalto había unos cuantos buenos agujeros y había que ir con cuidado.

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Una pequeña calita en la que los bañistas disfrutan o bien echarse un rato al si encontramos un hueco entre los callados de la playa. Un poco de viento si que hacía ese día pero un bañito en el mes de Diciembre es todo un lujo.

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Caminando en dirección al faro, el sol está pegando con intensidad pero ya la iba quedando poco gas porque en cuestión de una hora y poco el atardecer estaría por llegar. Como quien no quiere la cosa, nos pegamos casi una horita entre las fotos y el paseo. Nada mejor después de haber almorzado y evitar la clásica modorra, sobre todo para un servidor que se tenía que poner al volante.

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Con las pilas cargadas, emprendemos el camino de vuelta por la carretera y en dirección a las cumbres de Masca para terminar volviendo por la autopista del sur. Lástima no habernos quedado para ver el atardecer que seguro fue todo un espectáculo, aunque desde las alturas si que disfrutamos de un cielo con unas tonalidades increíbles.

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El viaje si que mereció mucho la pena, en parte porque hacía muchísimos años que no había podido estar y porque también fue especial el poder enseñarles a la familia de mi mujer ese rinconcito de la isla.

Primera carrera

Apenas había comenzado el año y me proponía empezar con buen pie para no perder la costumbre de correr, aunque esta vez con la desventaja de haber hecho un parón navideño en la rutina habitual de salidas pero confiaba con que retomando la semana antes de la primera carrera de 2016 lo haría sin problemas. Me enteré de la existencia de «The Green Race» en lo que buscaba el calendario de carreras y me llamó la atención por su recorrido que pintaba bastante bien. Tenían dos variantes de 10 y 15kms, siendo esta última a la que me apunté.

La noche antes como es habitual, dejar las cosas preparaditas para la carrera aunque no iría muy cargado porque al tratarse de una distancia ni muy larga ni muy corta podría correr más ligero además que las previsiones del tiempo apuntaba que haría algo de fresquito y nublado pero eso luego cuando empieza a correr arranca a sudar si o si. Botellita de agua en mano y un gel por si acaso.

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La carrera daba comienzo desde Braemar Hill que queda en la zona alta de North Point y desde allí ascendía un poco para luego ir llaneando en zig-zag entre la montaña para luego emprender el descenso hacia la presa de Tai Tam, empezar el ascenso hacia Park View y la subida final hacia Mount Butler para terminar en el mismo lugar donde empezamos. A las 8 de la mañana se daba el pistoletazo de salida, vamos allá!

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En los metros finales haciendo un poco de sprint para arañar un poco el crono pero no estuvo nada mal hacer 1h47m y sobre todo disfrutando mucho de las vistas a lo largo del recorrido a pesar de tener algunas nubes. Para ser la primera edición de esta carrera, no se me dio nada mal pero seguro que con el tiempo pueden ir puliendo algunos detallitos de organización.

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¿Qué tal fueron las sensaciones durante la carrera? La verdad que me encontré bastante bien e intenté ir siempre a mi ritmo sin dejarme llevar por la emoción o salir persiguiendo a otros corredores para pillarles el ritmo que seguro luego me podría pasar factura.

A priori parecía un recorrido fácil por las zonas llanas y de bajada pero había que reservar fuerzas para los tramos de subida, y ahí creo que fue donde más sufrí pero no justamente durante la carrera sino en el día después por las agujetas que tuve en uno de los gemelos; fue cuestión de un par de días y como luego nuevo.

Escaparate

Si nos dejamos caer por el peculiar barrio de Sheung Wan es más que seguro que nos encontremos con tiendas que comparten algo en común: el escaparate. El negocio del pescado seco está a la orden del día, pero también hay otros productos bastante demandados y que pueden llegar a alcanzar precios bastante elevados. ¿Sabrían reconocer algunos de los productos de la foto siguiente? quizás el de la lata sea el más fácil de adivinar, pero a ver si dan con el resto. Les daré tiempo para ver si consiguen adivinarlo y mientras tanto puede que deje alguna pista por mi twitter.

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Estos ingredientes se suelen usar en la medicina tradicional china y son base también de remedios caseros para ayudar con muchos males. Desde un simple resfriado o fortalecer el organismo. No sólo son los productos del mar que podemos encontrar en las sopas, sino también de la tierra o de otros animales.

Un barrio que ha ido cambiando con el paso de los años pero que aún mantiene la esencia del viejo Hong Kong y una buena muestra se encuentra a través de un escaparate así. Las tradiciones que pasan de generación en generación y en Sheung Wan es donde tienen un mayor protagonismo con esa mezcla de olores y colores.

Frío histórico

Normal que durante este comienzo del año y metidos en pleno invierno las temperaturas hayan descendido un poco, pero lo que no se imaginaba uno eran que bajasen tanto como ha sucedido este fin de semana. La previsión del tiempo ya lo había anticipado pero no fue hasta la noche del sábado cuando se notaron con más intensidad los efectos del vórtice polar que afectaba a la ciudad. Un frío histórico con temperaturas mínimas que no se veían desde hace 60 años y sobre todo viniendo de los más veteranos en la región de los Nuevos Territorios.

Algunos participantes de la carrera HK100 que había empezado el sábado por la mañana, tuvieron que ser rescatados en Tai Mo Shan puesto que las bajas temperaturas hicieron que se formase hielo en la carretera con lo que el descenso se hizo algo peligroso. No sólo deportistas sino también los curiosos de turno que querían ver los efectos del frío, incluso algunos se pensaban que iba a nevar. En definitiva, un caos que duró varias horas con colas de coches y vehículos de emergencia.

Algunas de las noticias en el día de ayer:

Coconuts HK
SCMP

El domingo por la mañana casi al mediodía parecía que la temperatura estaba mejor pero en realidad lo que se agradecía es que no soplase viento. Decidía salir a correr un poco y subir a Wu Tip Shan cuando un poco más arriba me encontré con que las gotas en algunas de las plantas se habían quedado heladas; en aquel momento estaría a unos 200 metros de alturas más o menos. Ya se podrán imaginar cómo fue la noche anterior y más aún cómo sería en la cima más alta de la ciudad que es Tai Mo Shan.

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Hoy ya con algo de mejoría, y el cielo ya pintaba mucho mejor junto con un ligero incremento de la temperatura que será de forma gradual en los próximos días. Como medida de prevención, las clases de los niños de preescolar y primaria se han suspendido; y es que muchos de los colegios no están preparados para afrontar este frío tan penetrante.

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Esto tiene que servir como precedente para que los edificios empiecen a estar mejor preparados de cara al frío. De cara al verano no hay problema, pero lo es el invierno nada de nada. Hong Kong es una ciudad donde se notan las estaciones, y vaya que si se notan.