De nuevo en verano

Como quien no quiere la cosa no he puesto de nuevo en verano, y puede que suene demasiado típico pero también marca el comienzo de la segunda mitad del año, las cosas se van acelerando y casi que nos volvemos a planta con las Navidades pero eso ya sería mucho correr. También significa que hay un bajón de actividad con la llegada de las ansiadas vacaciones para muchos, aunque hay gente que prefiera cogerlas una vez pasa la locura inicial de la época de veraneo.

Las temperaturas suben pero los días despejados hace que salir a la montaña para disfrutar de la naturaleza se vuelva muy apetecible y más cuando se tienen varias rutas disponibles como quien dice desde la puerta de casa. Es todo un lujo poder vivir en Fanling y disfrutar de vistas hacia el valle de Tai Po, Lam Tsuen o a la vecina ciudad de Shenzhen. Ya tengo mis rutas mentalmente preparadas y es bueno ir cambiando a la hora de entrenar para mantener la motivación, y con las vistas uno se motiva más aún.

de nuevo en verano

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Justamente el otro día había previsión de lluvias pero cuando salí de casa aún seguía soleado, no sería hasta más tarde cuando estaba en lo alto de la montaña cuando pude ver claramente cómo se iban moviendo las nubes más abajo en el valle de Lam Tsuen y empezaban a caer algunas gotas; por suerte desde donde yo estaba apenas cayó pero luego cuando andaba por la parte baja si que vi algunos charcos tras el breve chaparrón. Al rato ya volvía a lucir el sol con toda su intensidad.

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Sudando de lo lindo y a ver agua fresquita corriendo, dan ganas de poder darse un remojón para refrescarse ¿verdad? pero sino, siempre nos queda el refugiarnos a la sombrita para hacer una pausa, alimentarnos y reponer líquidos.

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Y los atardeceres que se goza uno aprovechando las últimas luces del día, bien merecen la pena.

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Sea como sea, y a pesar del calor es bueno mantenerse en activo siempre y cuando no nos falte hidratación. No hace falta decir que hay que ser previsor y mirar la previsión del tiempo antes de salir de casa si es que tenemos pensado pasar unas cuantas horas fuera y más si es en la montaña.

Hong Kong sigue siendo un sitio fascinante para seguir descubriendo sus rincones naturales y en verano luce en todo su esplendor.

Comiendo en Tai Po

El último post hablando sobre el templo Man Mo nos había llevado hasta allí para probar alguna comida de la zona; ese restaurante de la planta alta del mercado con la especialidad de fideos con filete de cerdo empanado. Comiendo en Tai Po podemos encontrar bastantes opciones y a precios muy asequibles.

Como habíamos desayunado algo tarde, casi que tipo brunch sobre las 11 y algo, esto venía a ser como un almuerzo tardío-merienda. Un bol de fideos en sopa con verduras para cada uno y la ración de filetes empanados, y con algunas alitas de pollo algo más abajo escondidas.

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El empanado estaba en su punto exacto de doradito y buena textura de la carne. Alternando entre fideos y carne, refrescándonos con algo de beber mientras tanto.

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Una vez terminada la comida y apurando nuestras bebidas, momento de estirar las piernas y dar una vuelta por los alrededores del centro. Tratándose del sábado por la tarde era normal que hubiese bastante ambiente con la gente yendo y viniendo, haciendo las compras del día junto con algunos grupos que venían de hacer hiking o algunos turistas de mainland.

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Los escaparates de las pastelerías con sus tartas de huevo recién salidas del horno, imposible resistirse cuando uno pasa por delante de ellas.

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Y en nuestra última parada de la tarde, en un puesto de «toufu fa» que parecía bastante popular viendo la cola que había por fuera pero con un servicio muy eficiente.

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Nos despedimos ya por hoy y en lo que es el cierre del mes de abril, y con un fin de semana largo por delante con la celebración del festivo por el día del trabajo. Un fin de semana que promete ser intenso con la carrera de dragonboat en Lamma este domingo.

Lo dicho, disfruten del puente y a empezar el mes de Mayo con fuerza.

El templo Man Mo

Nos fuimos el sábado por la tarde hasta Tai Po y allí quedamos con una amiga que vive en la zona para callejear un poco por los alrededores. Realmente la excusa para quedar era ir al mercado e ir a la planta superior donde se encuentran los puestos de comida para probar un conocido puesto que sirve fideos en sopa con filete de cerdo empanado, pero algo más habría que hacer además de ir a comer, ¿no creen? 🙂 Así es como dimos con el templo Man Mo de Tai Po.

Llegar a Tai Po desde Fanling se hace muy rápido bien sea cogiendo el tren puesto que son dos paradas o también podemos optar por alguna de las líneas de guagua o minibus que circulan por la zona. El núcleo urbano es bastante compacto y la actividad principal gira en torno a sus calles con mercadillos y también el mercado central; los edificios de viviendas que se van dispersando y por los alrededores de la estación de metro y un poco más hacia las afueras donde hay bloques residenciales.

Aunque este templo al igual que el situado en pleno centro de Soho en la isla de Hong Kong está dedicado a los mismos dioses: el dios de la guerra y el dios de la literatura. El ambiente es muy diferente y se agradece que el templo que nos ocupa sea menos turístico.

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Según pasamos la puerta principal, nos encontramos con una placa en la que podemos leer la historia con los orígenes del templo. A finales del siglo XIX es cuando se edificaba lo que sería la sede del comité rural de Tai Po, imagino que para celebrar las reuniones entre los clanes asentados en la zona, y con el paso del tiempo se decidió desalojar el espacio para que tuviese las funciones de templo hasta nuestros días. Considerada construcción de interés histórico y de interés cultural; sin duda, una pieza viva de la historia de la región que aún conserva su identidad propia.

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En el rato que estuvimos allí, algunas personas se aproximaron con sus varillas de incienso a hacer sus correspondientes oraciones y sus reverencias ante el altar. El ambiente impregnado del olor a incienso y con esa ligera bruma que se forma, ambiente tranquilo y de recogimiento.

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Me comentaron mi mujer y mi amiga, recordando su tiempo de estudiantes, que era habitual hacer alguna visita a este templo en época de exámenes para que la suerte estuviese de su lado.

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Nos despedimos por esta vez tras esta primera y fugaz visita pero con muy buen sabor de boca tras haber podido conocer más de cerca la historia de Tai Po y el templo de Man Mo.

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Del campo a la ciudad

En otra época había una mayor actividad, trabajar la tierra para poder sacar la familia adelante y tener sustento para todos. Con el paso del tiempo, las nuevas generaciones que dan el salto: el movimiento del campo a la ciudad, al igual que en otros muchos lugares también en Hong Kong, quedan lugares un poco olvidados en la memoria.

Muchas de estas edificaciones de estilo Hakka, quizás de algún clan que se estableció hace muchos años en la zona. Por suerte son apenas unas diez casitas, aunque sólo las del núcleo central parece que sigan teniendo algo de movimiento. Algunos coches aparcados por fuera pero sin rastro de gente cuando pasaba por allí. Creo que incluso en algunas se estas aldeas se puede degustar comida durante el fin de semana u organizan algunas visitas, pero mejor será que no se llegue a masificar para que pierda su magia.

Del campo a la ciudad

En la aldea de Sha Lo Tung en los Nuevos Territorios, todo es paz en medio del verde que ha brotado con algunas lluvias ocasionales y también la llegada de la recién estrenada primavera.

Casas en el campo

Para los que aún tengan nostalgia, siempre les queda el poder regresar el fin de semana y hacer de ello una costumbre para mantener vivos los recuerdos de sus antepasados. Seguro que muchos se criaron allí, correteaban por el campo y el camino hasta el colegio era de todo menos fácil.

No obstante, el mayor peligro que tienen estas tierras es que caigan en manos de constructores golosos que quieran urbanizar y hacer un residencial con precios exorbitantes. Es ahora cuando el campo llama; buscar la paz y evadirse de la ciudad retornando a los orígenes.