Logo con fundamento

Después del cambio necesario de plantilla del blog el año pasado, llevaba dándole vueltas a lo que sería el siguiente cambio natural a hacer: crear un logo. Más aún cuando recientemente vieron la luz los calendarios de blogueros de Asia también me asaltó la duda puesto que aún no contaba con ninguna seña de identidad como tienen Felipe o Robert. Había que ponerle remedio cuando antes.

Tal que así, haces unas semanas surgió de manera bastante espontánea cuando tenía una conversación con Xacir con quien tengo buena relación desde hace tiempo y que por poco nos conocimos en persona en una visita que hizo a la ciudad hace unos años atrás pero que no pudo darse el encuentro. Mientras tanto hemos estado en contacto y puede que en el futuro tengamos ocasión de compartir unas cervecitas como se merece.

Justamente ha sido él quien me ha ayudado a definir el logo que desde hoy se convierte en la imagen del blog. Parece que no se lo puse del todo fácil el hacer coincidir estos dos lugares tan separados pero que convergen en este espacio personal. Por un lado mis orígenes: Tenerife y por otro mi hogar durante estos años: Hong Kong.

Puestos en antecedentes, llega el momento de las presentación:

logo

No se pueden imaginar lo gratamente sorprendido que quedé cuando vi las propuestas que me mandó del logo. Después de ver las posibilidades de cada una, finalmente me decanté por el diseño que ven y con una estética que sigue la línea del blog. Ha sabido captar la esencia condensándola de forma elegante y a la vez simple. Así que, a partir de hoy este logo se convierte en la seña de identidad del blog. Y ahora que ya hay logo, ¿qué será lo próximo? ahhh…

Sólo me queda agradecer a Xacir su labor y buen hacer y no sin antes invitarles a que conozcan más de cerca su trabajo, puesto que no es un excelente diseñador gráfico sino que también en el campo de la fotografía y especialmente en los macros.

Colina dorada

Comenzamos una nueva semana y siguiendo un poco al hilo del últimos post, con inspiración tailandesa desde Chiang Mai. De nuestra escapadita a finales de noviembre y que dio para mucho. Disfrutamos de buena comida y conociendo los alrededores de la zona, entre ellos el lugar del que les hablaré a continuación.

El templo de Wat Phrathat Doi Suthep se encuentra situado en lo alto de una colina a unos 15 kilómetros a las afueras de Chiang Mai. Aunque no es mucha distancia, según nos vayamos acercando hacia la carretera de acceso nos daremos cuenta que el tráfico se puede volver un poco denso y al ser este el único punto de acceso para los vehículos. Por tanto, es recomendable ir algo más temprano para poder contemplar el atardecer desde lo alto y luego más tarde con calma empezar el camino de regreso cuando la noche empieza a caer o igual adelantarse un poquito.

brillo

Según cuenta la historia, fue en el año 1383 cuando se ponían las primeras piedras de este templo y con la construcción del primer chedi, esa especia de campana picuda, pero a lo largo del tiempo ha ido sufriendo transformaciones y ampliándose. No sería hasta el año 1935 que hubo carretera para facilitar un poco el acceso y hasta nuestros días que el flujo de gente es considerable por la afluencia no sólo de los locales sino de los turistas.

tejado

Momento de oración tras haber pasado por los puestitos que venden incienso estratégicamente colocados en las cercanías del templo.

oracion
sombra

¿Será esta la chedi sobre la que se erigieron los primeros cimientos del templo? la estructura en general es la clásica de los templos tailandeses, con una zona central donde se suele guardar un buda y en el perímetro una galerías con un montón de estatuas de budas e inscripciones. Si nos fijamos, veremos que hay algunas placas de gente que ha realizado donaciones a lo largo de los años para asegurarse tener su nombre en las paredes y con cuya contribución ayudan a las labores de mantenimiento del mismo.

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Después de haber estado un rato recorriendo los rinconcitos del templo, parece que el cielo decide que es hora de dar el día por terminado y el sol empieza a esconderse a lo lejos. Son muchos los que desde el mirado contemplan los últimos rayos mientras que otros se dirigen a la salida a coger su transporte para evitar las colas habituales. Una buena forma de terminar nuestro día y cogiendo rumbo al hotel para descansar y luego prepararnos para la cena.

cielo

Tercera media

Por tercer año consecutivo me presentaba a la Media Maratón de Hong Kong, y esta vez gracias a que mi amigo Dani me ayudó con el proceso de registro puesto que el día que se abría el plazo era cuando estaba volando a España. Cuando estaba haciendo escala en Dubai me pude enterar de cómo evolucionaba el proceso y tras un poco de espera me pudo apuntar asegurando que este año no me perdería la carrera.

Dado el número de corredores que se apuntan, se organizan varias tandas y con suficiente tiempo entre ellas para que no haya aglomeraciones. En ese sentido la organización funciona a la perfección; tanto para la entrega de tu bolsa y posterior recogida, los voluntarios a lo largo del recorrido y al finalizar en el parque Victoria. Lo que más me gusta de correr en un evento como este, no sólo como desafío personal sino también la diversidad y el colorido que le da alguna gente que se presentan disfrazados como en este caso los simpáticos personajes de videojuegos Luigi y Mario 🙂 Más tarde durante la carrera me vería algún Superman y Batman incluso.

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Gente yendo y viniendo de un lado a otro haciendo los primeros calentamientos. Es conveniente también hidratarse y reservar un momento para ir al baño para luego ir a posicionarse en la zona de salida.

A diferencia de la carrera de la semana anterior que era nueva para mi, quieras que no uno cuenta con ventaja al saberse mentalmente cómo transcurre esta. De forma progresiva desde la primera participación, el entrenamiento se ha ido notando y los tiempos mejorando, ¿conseguiría este año bajar algunos minutos más mi marca?

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Vamos a ir cogiendo posiciones en dirección hacia Nathan Road y estar cerquita la salida. Fuera nervios, poner el cronómetro y la aplicación de correr en el móvil, y a devorar esos kilómetros en el asfalto…

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La metereología acompañó y eso es siempre algo que se agradece, soplaba un poco de fresco y con unos 18 ºC de temperatura. Me había llevado una camiseta de manga larga por si acaso pero finalmente no me hizo falta. Lo que si noté fue un poco más de humedad en relación a los años anteriores que me hizo sudar algo más de la cuenta, aprovechando en las estaciones de agua para dar buena cuenta de un vaso de agua o refrescarme con una esponjita al paso. Pasados los primeros 2 kilómetros es cuando uno puede coger un mejor ritmo, controlar la respiración y poner el chip de la carrera.

Me noté con muy buenas sensaciones durante toda la carrera incluso en el paso del túnel que siempre se puede hacer un poco cuesta arriba, y una vez en la isla ya es el tramo final antes de llegar a Causeway Bay. Iba dando un vistazo al reloj alguna que otra vez y vi que podía conseguir un tiempo por debajo de 1h50m así que apreté hasta el final y acabar con un buen sprint. Una vez cruzada la línea de meta seguir las indicaciones para recoger nuestra bolsita con agua, bebida isotónica y algo de comida. Con el cuerpo aún en caliente directos hacia la zona de recogida de bolsas hasta que finalmente puedo buscar una esquinita para hacer unos estiramientos como es debido además de comer un plátano y una barra de Snickers.

Tiempo oficial: 1h48m54s. Muy buena progresión y consiguiendo mejorar en casi 6 minutos mi marca del año anterior. Recuerdo que el año pasado me noté un poco más cansadas las piernas de cara al final pero en cambio este año bastante bien; y efectivamente, al día siguiente de la carrera casi sin molestias y aprovechando para hacer un carrerita ligera para recuperar que siempre viene bien.

Después de haberme refrescado un poquito y recoger las cosas, emprender el camino de vuelta a casa. Para premio, lo que más disfruté fue el almuerzo en uno de los restaurantes cerca de casa. Mi buena ración de noodles salteados con char siu y un cafecito con hielo, en la gloria!

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El año que viene nos veremos las caras con la maratón completa si Dios quiere y el sistema no se colapsa, hay que estar rápidos!

Día uno

El día uno comenzando el año no es igual para todos. Igual algunos se levantan tarde después de una noche de fiesta, otros madrugan para aprovechar mejor el día o bien descansar un poco más. Nosotros después de una cena en familia, esperamos a las 12 para tomarme unas uvitas y brindar por el Nuevo Año mientras veíamos los fuegos artificiales.

Para el día 1 habíamos planeado ir al cine (Taken 3) por la tardecita, así que nos fuimos hasta Jordan y comer algo de dim sum, un sitio baratito y rico. Hasta las 2 que empezaba la película teníamos tiempo de dar una vuelta de camino al cine.

Estando tan cerquita de Prince Edward decidimos que era una buena idea darse un salto hasta el mercado de las flores.

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El ambiente en el mercado era bastante calmadito, ya había pasado el pico de actividad de la mañana y era más agradable pasear con la brisa de la tarde a medida que iba anocheciendo.

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Mucha variedad y colorido, y con precios para todos los bolsillos.

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Ya que estábamos por la zona, lo mejor era aprovechar para irnos cenaditos para casa. Le propuse a mi novia de echar una hojeada a algunos restaurantes en la calle Fa Yuen. Bastante variedad donde elegir: de noodles y dumplings, vietnamita, japonés, tailandés, de hot pot.. Seguro ya saben por cual nos decantamos 🙂

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Nada mal para empezar, ¿qué tal se les dio a ustedes el comienzo de año? Y con el primer fin de semana de 2015, espero que lo disfruten.