Encuentro canario

Aún recuerdo cuando me encontré al primer chicharrero por la ciudad, un encuentro de lo más simpático y cercano. Siempre se me dibuja una sonrisa al pensar sobre ello y lo pequeño que es este mundo viniéndonos a encontrar en la otra punta del globo. Esta ocasión estaba un poco más planeado digamos, y es que a través de un buen amigo, este me había comentado que una amiga había empezado a trabajar en Emirates y que próximamente pasaría por la ciudad. Era la primera vez que venía a la ciudad y estaría encantado de poder acompañarla.

Lástima que sólo iba a estar 24 horas escasas pero más que sea ver alguito en esta toma de contacto con la ciudad. No podía faltar visitar el «paseo de las estrellas» y con las vistas del skyline. Una estampa típica pero que nadie debe perderse.

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Una lluvia finita estaba cayendo en aquellos instantes y con un poco de bruma que ocultaba algunos de los rascacielos pero por suerte se despejaría para disfrutar del habitual show de las luces que no faltaba a si cita diaria. La noche se quedó perfecta, y mientras ibamos de vuelta hasta Canton road se iba haciendo el momento de buscar algo de cenar.

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Nada mejor que uno de mis sitios preferidos de la zona. Quedó encantada con la comida: arroz frito, pollo agridulce, siu mai y por último unos wonton de verduras en sopa. Quedó más que contenta con los platos. Por.aquel entnces algo de cansancio iba notando porque con eso de tener el horario cambiado desde Dubai, al cuerpo le.pasa factura.

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Siempre hace ilusión poder estar con alguien de tu isla y estando tan lejos de nuestra tierra. Espero que si tiene ocasión de venir más adelante, ir a otro rinconcito de la ciudad o darle algunos consejitos y que pueda ir sola a descubrir más ¡Fue todo un placer Adte!

Ya son cinco

Parece mentira que echando la vista atrás haya pasado tan rápido el tiempo. Como quien dice, parece que fue ayer cuando un grupo de chicos y chicas nos juntamos en una clase allá en el verano del 2007. Durante casi mes y medio compartiríamos clases y salidas de fin de semana en las que nos conoceríamos un poquito más; haríamos nuestros círculos y también creando más afinidad con los compañeros que íbamos a tener más cerca, dígase: Asia, Europa, América, África o Australia. Todos repartidos a lo largo de la geografía del planeta y permaneciendo en nuestros destinos un periodo entre 12 y 15 meses, sin saber si nos volveríamos a ver siquiera.

En estos 5 años la vida da muchas vueltas y la gente que un día dejó sus destinos, puede que no haya vuelto, otros que hayan cambiado varias veces de ciudad, vuelto de visita o incluso habiendo permanecido en él después de este tiempo. Caminos independientes que tomamos todos después de la experiencia ICEX y a veces nos ha vuelto a juntar, momentos en los que recordar algunas de nuestras escapadas, qué míticas!

Algunos amigos como Alberto, no han querido dejar pasar la ocasión de recordar esta fecha especial que todos tenemos en mente. Ya nada volverá a ser como antes. Año tras año el número de plazas se fue acortando y juntando destinos hasta que este año es la última convocatoria de la beca que nos abrió las puertas a una visión más amplia del mundo.

¡Gracias a la familia ICEX por hacerlo posible!

Laguneando

Una ciudad por la que da gusto pasear, con calles tranquilas, casitas bajas y con mucho colorido. Han sabido conservar su parte histórica y de ahí que se haya ganado ser patrimonio declarado por la Unesco. Es otra de las ciudades principales en la isla y que rivaliza a veces con su vecina Santa Cruz, en efecto estamos hablando de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, o La Laguna.

Lugar en el que también está ubicada la ciudad universitaria pero que cuando llegan los meses de verano se vuelve algo más deshabitada, que se agradece para disfrutar de la tranquilidad de sus calles. Está llena de rinconcitos que explorar y también muy buenos sitios donde comer, algunos un poco desconocidos pero que hay que ir descubriendo poco a poco. Y eso mismo hicimos en compañía de mis padres y unos amigos, un almuerzo en una tasquita muy acogedora.

Desde luego que tendré que ir cuando regrese de nuevo a la isla. éxito asegurado aunque por lo visto se llena bastante y a veces es recomendable reservar. Nosotros tuvimos suerte ya que llegamos algo tempranito para almorzar y no tuvimos problema cogiendo mesa.


 

Balcones canarios…

Me encanta lo bien conservadas que están las casas. Los muros de piedra y el color de las fachadas. Donde no sólo abunda el blanco sino también tonos ocres en amarillo de distintos tonos, hasta alguno con toque rosa salmón como podrán ver en algunas de las fotos un poco más abajo. Llama mucho la atención y no sólo a los turistas.


 

 

 

 

Otro elemento que también destaca es la presencia de las palmeras. No me atrevería a decir que todas sean de la variedad autóctona pero seguro que en su mayoría lo son.


 

Este paseo en concreto me trae muy buenos recuerdos cuando de pequeño cogía la bicicleta y mi hermana con sus patines ¿puede ser? mmmm. Subíamos desde Santa Cruz en el coche con mi abuelo y por unas horitas podíamos campar a nuestras anchas a lo largo del paseo sin peligro del tráfico. Domingo sí, domingo no no faltábamos a nuestra visita. Está tal y como lo recuerdo a pesar del paso de los años.

Espero que los que no hayan estado aún en esta ciudad, no dejen de visitarla cuando estén por la isla. Pasear por sus calles, tomarse un cafecito en alguna de las terracitas, visitar los comercios locales y disfrutar de sus edificios y monumentos históricos.

En familia

¿Qué significan las vacaciones? Para mi es: familia, amigos, descanso y buen comer. No hay nada que más le apetezca a uno que el poder ir a esos sitios de siempre y en buena compañía, en este caso la de mi hermana. También iba a venir su novio pero le salió un trabajo de última hora con lo que no pudo venir, lástima porque nos hubiera echado una mano con la comidita que pedimos.

Después de haber estado de relax en el sur de la isla, tocaba regresar a Santa Cruz. Era sábado y el día perfecto para organizar una cenita. Llamé a mi hermana, concretamos la hora y la pasé a recoger por su casa. Dicho y hecho tiramos para el norte de la isla a recordar buenos tiempos y un sitio que tiene mucho fama, sobre todo por sus platos preparados con champiñones.

Hacía la tira que no iba y le hacía mucha ilusión poder ir después de unos cuantos años. Inicialmente como contábamos con que viniese su novio, pues nos esperamos a que llegase para así pedir todos juntos y mientras tanto le íbamos dando al panito con salsa.

 

Al quedarnos tan sólo nosotros dos para cenar, llegó el momento de pedir la comida. Fuimos de cabeza a los platos clásicos, pero que tanto gustan. Tales como: queso frito con mojo verde y otro con salsa de arándanos. Nos dejamos llevar por la emoción y nos daríamos cuenta que el haber pedido dos quesos fue pasarse y luego nos pasaría factura; pero nada, con calma que no había prisa ninguna. Nos pusimos al día después desde la vez anterior cuando había ido en Navidades y disfrutando de una cenita de hermanos 🙂

Casi a la par llegaba una platito (media ración muy bien servida) de champiñones rebozados con salsa de aguacate, una de las especialidades. Tan buenos como los recordábamos, este plato nunca falla. Y el toquecito de limón le añade ese puntito de sabor extra que conjunta muy bien con el rebozado.

Igual piensan que no era demasiada comida a estas alturas, pero también el haber estado dándole al pan durante el inicio de la cena, eso hizo que nos costase llegar con fuerzas para el plato principal de la noche: solomillo de cerdo con cebollita frita. Una bandejota en toda regla, bien acompañado de papitas fritas y pimientos de padrón. Un espectáculo no sólo para la vista sino para el paladar.

Llegó un momento que nos miramos diciendo: «¿puedes más? en plan, estamos aboyados de comida». Lo mejor que hicimos fue llevarnos a casa lo que nos sobró del solomillo, buen provecho le sacaría mi hermana al día siguiente. Y con huequito para un café más que sea, que luego tocaba conducir unos kilómetros hasta Santa Cruz. Más que satisfechos nos quedamos, sin lugar a dudas.

Una muy buena recomendación, no sólo para cenar sino almorzar. Con trato agradable, menú completo y platos más que bien servidos. Para nosotros siempre ha sido una apuesta segura. Y para más señas les dejo la dirección un poquito más abajo.


 

Y porque no sólo hay comida asiática en el blog; uno tira para lo de su tierra también, y el mejor momento es de vacaciones, fuera preocupaciones y a la vuelta ya lo quema uno haciendo algo de dragonboat o lo que se tercie.

¡Buen provecho y buen finde!