Un lugar tranquilo

 

Uno de los últimos sitios que visitamos en Bangkok, dista de ser un sitio a rebosar de gente y nos vendrá genial para desconectar del ajetreo habitual de la ciudad. A pesar de ser un lugar que viene en la mayoría de guías, creo que la gente lo pasa un poco por alto y en parte está bien porque así no está tan saturado. Se trata de la casa-museo de Jim Thompson.

Para llegar hasta el lugar, cogimos el BTS y nos bajamos en la parada del Estadio Nacional que queda prácticamente al lado (parte inferior del mapa). Después de apenas unos 5-10 minutos caminando llegamos a la casa, no tiene pérdida.
 


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¿Y quién es el personaje en cuestión? Jim Thompson fue un americano enamorado de Tailandia, aunque previamente había estudiado arquitectura, se unió al Ejército además de dar servicio a la CIA lo que le permitió ver bastante mundo. Fue Tailandia uno de sus destinos el cual le haría pensar en establecerse de forma definitiva. Impulsor del negocio de la seda tailandesa, a la cual le daría fama mundial. En total estaría 22 años en el país, hasta que en el año 1967 mientras estaba en las islas Cameron Highlands (Malasia) desapareciera misteriosamente, quedando la incógnita de su desaparición. No obstante, su legado continúa en forma de museo, fundación y el negocio de las sedas que ayudó a impulsar.

La que en su día fue su residencia, hoy convertida en museo para el disfrute de los turistas. Lo bueno es que lo tienen organizado en grupos y hay un guía que va explicando un poco de la vida del señor Thompson y algunas anécdotas, así como, detalles de la casa y sus distintos elementos decorativos. Rodeada de abundante vegetación, apenas se escucha nada por los alrededores, casi como si uno estuviera en medio de la selva.
 

 

 

Decidió mezclar el estilo de construcción tailandés junto con el gusto occidental y donde se esconden detalles curiosos como algunos marcos de ventana tallados. La madera es el material predominante, con su sonido particular cuando uno va caminando (descalzos, ya que, es la costumbre), mientras vamos recorriendo el interior de las habitaciones. Lástima que no pudiéramos sacar fotos del interior, así que, les dejo la intriga o que puedan ir a verlo con sus propios ojos 🙂
 

 

Antes de entrar en la casa, se hace un recorrido por el jardín mientras se bordea y se entra por la parte trasera. El ambiente es muy fresco al estar rodeada de tantos árboles, apenas se notaba el sol, tan sólo algunos rayos que se colaban entre las ramas.
 

 

Algunos de los elementos decorativos de la planta baja como: elefantes o vasijas de cerámica, algunos con unos cuantos siglos de antigüedad. El buen gusto y los materiales nobles no faltan, el señor Thompson sí que sabía rodearse bien.
 

Después de haber terminado la visita y curiosear un poco en la tieda de seda, si lo deseamos, hacer una paradita para tomar un té, café o jugo de frutas. Sentados a la sombrita mientras escuchamos el sonido del agua y el chapoteo de los peces en un pequeño estanque cercano; muy relajante. Suerte que llegamos antes de que cerraran el café.
 

 

Para nuestra sorpresa, había un grupo de gente en pleno proceso de preparación para la celebración de una boda esa misma tarde. Desde luego que el sitio es acogedor y perfecto para reunir a los familiares y amigos.
 

Un rincón de la ciudad que merece ser visitado y tan sólo nos llevará apenas un par de horas visitar. Sólo por romper con la rutina y disfrutar de un lugar tranquilo.

 

Algo rápido

 

La cultura de la comida en Hong Kong es algo presente en casi cualquier esquina. No faltan restaurantes de todo tipo, desde comida local hasta cocina internacional. El caso que nos ocupa hoy, se trata de comida para llevar, coger y salir con la misma. Tan sólo basta con observar durante unos minutos la actividad constante en cualquier puesto de la calle como este. La gente esperando su turno para elegir su aperitivo preferido.
 

¿Y qué podemos elegir? pinchitos de carne, bolas de pescado con curry, salchichas… hay cantidad de ellos. Bien para comer solos o acompañados, seguro que hay algo que nos llama la atención y estamos deseando probar.
 

Tanto por la isla de Hong Kong, en Kowloon o los Nuevos Territorios nos encontramos puestos de comida como estos en los cuales la actividad se incrementa cuando cae la noche. Ya se pueden imaginar en zonas como Mongkok que los horarios se alargan durante el fin de semana, la gente aprovecha para salir a pasear, de compras.. y de paso picar algo mientras va por la calle. No hace falta sentarse a una mesa para echarse algo de comer. Rápido pero efectivo, y desde luego que delicioso. ¡Hay que probarlo!

 

Hofex 2011

 

La semana pasada tuvo lugar la feria Hofex entre los días 11 al 14 de mayo. Unos días cargaditos de actividad para la gente de la oficina, jornadas más largas, muchos preparativos pero al final con la satisfacción de que las cosas salgan bien.

Esta feria de carácter bienal celebraba este año la edición número 14. Lugar de encuentro para empresas de alimentación, bebidas y equipamiento de restaurantes y hostelería; una de las grandes del año y que nadie quiere perderse. Cantidad de pabellones por los que perderse degustando productos de lo más variado. Las colas para registrarse eran una constante, y a pesar de aún no saber las cifras oficiales, seguro que la afluencia de público habrá sido más que satisfactoria.
 

El pabellón oficial de España que tenía como forma de U, se encontraba situado cerca del de Turquía y parte del de EEUU. Bodegas, empresas de aceites, embutidos… mostrando sus productos y a la espera de poder captar nuevos clientes.
 

La feria a primera hora de la mañana aún un poco vacía, todo el mundo se preparaba para comenzar la jornada.
 

Todo bien indicado para encontrar sin problema a las distintas empresas y su ubicación dentro del pabellón. La decoración donde el color blanco es el protagonista y con toques rojos y amarillo que representan a la bandera española. Sencillo pero elegante a la vez.
 

 

No podía faltar tampoco material para repartir a los visitantes, y a juzgar por lo poco que sobró, fue todo un éxito. Podíamos encontrarnos con un recetario de cocina, guía de vinos con su mapa, directorio de la feria o una guía de importadores de productos españoles de Hong Kong. Espero que todo este material ayude a seguir promocionando aún más nuestros productos y sean más accesibles para el público en general.
 

Hubo seminarios de jamón, quesos, aceite de oliva e incluso una competición de corte de jamón con un total de 11 participantes. Aquí en la foto coincidió que pasaba cuando estaban haciendo el montaje previo a la competición. Seguro que los jueces no lo tuvieron fácil, creo que estuvo reñido.
 

¿Y qué más queda por hacer por la feria? seguro que la siguiente imagen les inspira… a su salud!
 

 

Panorámica

 

Para cerrar nuestro día de visitas, aún nos quedaba un último lugar por visitar. Si recuerdan, habíamos estado visitando el buda reclinado para luego dirigirnos hasta Wat Arun (วัดอรุณ) o también conocido como el Templo del Atardecer.

Para ello, antes debíamos montarnos en un bote que nos llevaría hasta el otro lado del río donde el templo nos aguardaba. A lo lejos luce majestuoso pero lo es más cuando uno lo tiene justo encima. El complejo está formado por un total de 5 torres, una central y otras cuatro en cada extremo. Estas torres tan particulares son denominadas «prangs» (torres de estilo Khmer), donde el punto más elevado llega hasta los 104 metros de altura, cualquiera lo diría.
 

 

Lo mejor de este templo, es poder contemplar las cosas desde otro punto de vista y subir hasta lo alto de la torre central. Bien agarrados a la barandilla comenzamos el ascenso. La verdad que el ascenso recuerda un poco a los templos de Camboya, aunque en este uno se siente algo más seguro pero despacito por si acaso.
 

Una vez arriba, sólo nos queda contemplar la ciudad en toda su extensión. El calor a esas horas ya no es tan intenso, se siente algo de brisita a esas alturas.
 

El río Chao Phraya con su actividad constante de barcos tanto de pasajeros como de mercancías.
 

 

Foto aquí, foto allá. O también si lo preferimos podemos dejar nuestra firma en la tela amarilla que se observa a la derecha donde hay mensajes en diversidad de idiomas.
 

Yo por mi parte creo que ya es hora de que comencemos el descenso, digamos que un poco más complejo respecto a lo que se refiere a la subida. Darnos la vuelta y bajar de espaldas es la mejor opción, aunque eso ya depende de cada cual. Lo importante que lleguemos abajo sin tropiezos.
 

Con tiempo suficiente para volver a cruzar el río y volver hasta el punto donde nos debe recoger el bote que nos lleve río abajo, aguardamos a que el sol decida ocultarse. Parece que lo va haciendo tímidamente, momento en el que debemos coger nuestro bote para disfrutar de este templo en todo su esplendor mientras nos alejamos río abajo. ¿Me acompañan? allá vamos…
 

 

A lo lejos sólo se distingue una de las torres ya en la sombra, pronto pasará a ser un punto en el paisaje. Los colores rojizos y anaranjados invaden el cielo, los reflejos del agua; todo un espectáculo para nuestros ojos y que marca nuestro día de visitas. ¡Hasta la próxima!