Cómo va…

Y bueno, se preguntarán qué tal le va la cosa al chicharrero por Madrid. La verdad que con poco tiempo para mucho, entre el curso por la mañana-tarde y luego reencuentros con la gente como Alberto o mis amigas Llanos y María con las que trabajé el año pasado en la ofcome de Hong Kong.
Ya estamos en el ecuador del curso y se está llevando bastante bien, aprendiendo cosas nuevas que me serán útiles y también repasando otras que siempre viene bien 🙂 El trato con los compañer@s de otras ofcomes de distintas partes del globo está siendo muy buena, además, que así uno le puede poner cara a la gente que uno a veces sólo ha tenido contacto por mail o teléfono.

Quedan algunas tardes más de estar por aquí, aunque una visita algo rápida pero que está valiendo mucho la pena. Ya me dice la gente que aproveche para comer cosas de la tierra, y así estoy haciendo, faltaría menos 😀


A su salud, rica tortillita y croquetas.

Intentaré seguir disfrutando de la capital y de la gente. El chicharrero sigue activo por los madriles 🙂

A la mesa

Aunque ya sé que a la gente le gusta cuando hablo de comida, por lo general, a no ser que traiga alguna fruta de no tan buen olor o de apariencia un tanto extraña, jeje 🙂 El post de hoy va dedicado a ilustrar un poco sobre cómo son los restaurantes de comida china aquí en Hong Kong, aunque este ejemplo sirve, como no, para China también.

En el restaurante de la foto en cuestión, que está cerca de la casa de los padres mi novia, la decoración era un poco festiva, y no puede faltar el color rojo. Desde primera línea hasta el fondo donde alcanza la vista, mesas redondas alineadas y con todos sus utensilios sobre la mesa ya preparados. A que os gusta el color de la moqueta 😛

Al ser la mesa de unas dimensiones considerables, a la hora de querer coger un plato del otro extremo de la mesa, se hace algo complicado. Para ello, contamos con este plato giratorio donde se van colocando los platos de comida según van llegando. Luego solo hace faltar «tirar» del borde hasta tener delante el plato elegido.

Otro elemento que no puede faltar: el té. Veremos que siempre nos traerán dos teteras, una que contiene las hojas de té y con el agua calentita, además de, otra tetera de agua caliente nada más, para ir rellenando según la otra se vaya vaciando.

Ah! y el bol metálico de la derecha, aunque también suele ser de cerámica, es donde limpiamos nuestra taza, bol, palillos y cuchara, antes de empezar a comer; por eso de tener algo más de higiene. Algo que sorprende la primera vez que lo ve uno.

Los palillos listos, la taza con té y un vaso con cervecita San Miguel (que no es la de España, o sí?) A disfrutar de la comida, a ver qué nos traen hoy 😀

Marchando cangrejo

Si hay algo por lo que destaque Singapur es su gran oferta gastronómica. Al ser un lugar donde se fusionan culturas como la malaya, china, india e indonesia, existen gran cantidad de platos y lugares para elegir.

Algo que uno no debe perderse es el famoso: Black Pepper Crab. Y buscando un poco sobre la historia de este plato nos vamos hasta el año 1959, que fue por aquel entonces en el restaurante Long Beach Seafood Restaurant, situado en la costa este, donde tuvo sus orígenes. No me digan que no tiene buena pinta 🙂

Y para no comerse el cangrejo solito, acompañado con algo de arroz blanco y unos entrantes como unas verduritas salteadas con gambas y unos calamares, pero el plato estrella: el cangrejo, aunque en esta foto lo veamos al fondo algo apartadito, el pobre.

Aunque no nos fuimos hasta el sitio original a probarlo que queda un poco fuera del centro de la ciudad, fue en el mismo Chinatown donde tuvimos la ocasión de probarlo, y no veas como lo disfrutamos. Uno se pone las manos perdidas con la salsa de pimienta negra, pero el gustazo del cangrejo es auténtico. Y de picante poco la verdad, luego con el arrocito ayuda para combinar y a la salud de una Tiger fresquita.

Ya saben, a parte de los pinchitos de satay, este Black pepper crab no debe faltar en su ruta gastronómica.

Vista 360

Recordando algunos rincones gastronómicos de la ciudad de Hong Kong, se me había pasado por alto comentar sobre el restaurante que traigo a continuación. Y fue con ocasión de mi pasado cumpleaños que mi novia me tenía reservada una sorpresa 😀

Situado en el distrito de Wan Chai en la isla de Hong Kong, cerquita de una de las salidas de metro. Para más señas, en el Hopewell Centre de la calle Queen´s Road East, planta 62 y de nombre: «Revolving 66».

La excusa es poder disfrutar de unas vistas panorámicas de la noche en la ciudad desde una posición privilegiada y diferente, sólo por eso ya merece la pena el lugar, sin duda. El restaurante da la vuelta completa en un poco menos de media hora, pero apenas se nota el movimiento, es muy leve. Divisando Central, Admiralty, Wan Chai, Causway Bay y hasta Happy Valley, muy buena panorámica.

Respecto a la comida, que eso también interesa y mucho 🙂 es tipo buffet, con lo que tenemos variedad para elegir y contentar a todos o casi todos. Pasando desde comida china (arroz frito, noodles, verduras salteadas…) comida japonesa y también más al estilo occidental.

Yo para empezar a modo de entrante, hincándole el diente a unas piezas de sushi, mmmm! Ahí me ven afanado concentrado en mi presa,ñam, ñam.

Y cuantas veces repetí? ufff, pues a ver, un par de ellas fijo, pero como se suele decir «sin prisa pero sin pausa» o con ella. Mientras ibamos disfrutando de la comida, charlando, acompañado de un vinito y un buchito de agua para que uno se refresque… se nos pasaron las horas.

Tampoco podía faltar un postre y como mini-homenaje a modo de tartita de cumpleaños :D, y a la luz de las velas, más romántico imposible, jeje 🙂

Curiosamente en el restaurante nos reunimos bastantes cumpleañer@s, bastante animado que estaba el sitio. Y hasta me cantaron el Happy Birthday, que me sacaron los colores como a muchos otros, jeje. Una forma diferente de celebrar mi cumpleaños y encima en 360º, que más se puede pedir.