Trazos

 

Imaginen una callecita cualquiera de las muchas en el entramado del distrito de Central, ¿qué nos podemos encontrar? desde los tradicionales «wet market» vendiendo frutas, verduras y pescado o puestitos donde copiar llaves o incluso de reparación de calzado. En este de hoy en concreto, en el momento cuando pasaba la actividad era más bien escasa o por no decir que casi nula. Domingo a las dos de la tarde y con el calor de aquel día, todo el mundo estaba o bien comiendo o ya reposados.
 

Mi atención se centró en las paredes a medida que subía. Desde la clásicas pintadas a modo de firma, o digamos graffiti, pero éstos de arte no tienen mucho que digamos…
 

Con algunos señores de por medio en plena siesta, aunque la posición de este primero creo que no del todo cómoda. Ahora me viene a mi mente la expresión que me solía decir mi tía cuando me veía escarranchado en el sofá: «¿estás cómodo o te caíste de arriba?» y nunca mejor dicho 😀
 

En esta otra pared parece como si hubieran pegado unas láminas y luego pintado encima, muy curioso el resultado, como si de un collage se tratase. Tiene pinta de una gran careta de payaso con la boca abierta y en medio unos caracteres chinos que no sabría decir su significado, pero dudo que esté relacionado con lo anterior. La fusión de ambos para ser uno solo.
 

Si hasta tenemos panditas y vienen en grupos de a tres. Claramente es un plantillazo y a golpe de spray. Seguro que no es cosa del azar y tiene cierto simbolismo, ¿no les parece?
 

Por último en esta entrega, que espero ampliar en posts para el futuro. Un mensaje claro: Get real! que nos recuerda que mantengamos los pies en la tierra, nada de dejar volar demasiado la imaginación, ser fieles a la realidad.
 

Seguro que si van caminando por algunas calles de su ciudad, muchas de las paredes tienen mensajes interesantes que puede pasen desapercibidos en el día a día. Sólo basta un poco de ojo y cuando vamos sin la prisa habitual; se pueden encontrar cosas interesantes.

 

Carrera en Stanley

 

Aunque apenas llevamos un par de carreras en esta temporada, parece que vamos mejorando poco a poco con cada una de ellas. No obstante, vamos a ser cautos y seguir trabajando para que los resultados acompañen como sucedió en este domingo pasado. Primera vez compitiendo en Stanley, las otras veces siempre había sido en plan paseo o siendo testigo del festival de dragon boat que se celebra en Junio. Esta vez era diferente y tenía muchas ganas, además de que era una carrera de pescadores con lo que ambiente estaba asegurado.
 

Clásico madrugón de domingo para estar a la hora acordada en el muelle de Aberdeen e ir todos juntos en barco hasta el lugar de la carrera. Un trayecto de apenas 20-30 minutos, el ambiente es distentido y es que no hay que ir tensos; luego ya habrá tiempo para descargar adrenalina en las carreras pero teniendo todo bajo control. Una vez llegados, buscamos nuestro hueco para atracar y tener buenas vistas de las carreras, ya han llegado algunos barcos más y con los equipos haciendo los primeros calentamientos de la mañana.
 

Las banderas de los equipos hondeando al viento mientras que algunos aprovechan un descansito al sol a que le toque el turno y competir. La organización empieza de forma puntual y a las 9 de la mañana empiezan a situarse en la línea de salida las primeras embarcaciones. A nosotros nos queda un rato hasta la nuestra.
 

Tenemos nuestras armas listas y con ganas de empujar el agua con fuerza. A elegir entre la fibra de carbono o la madera, a gusto de cada cual. Por lo general siempre entrenamos con los remos de madera y luego a la hora de competir, los de carbono; a gusto de cada uno, con remo propio o prestado.
 

Toca subirse al bote y hacer el primer calentamiento del día, hay que desperezar el cuerpo y tenerlo a punto. Se dan un par de vueltas por los alrededores y hacer la correspondiente ofrenda en una playita cercana donde hay un templito. La tradición no hay que olvidarla y se debe bendecir al dragón antes de que la competición empiece.
 

 

El equipo al completo viniendo de vuelta para hacer el relevo y tener preparada la siguiente tanda de gente. Teníamos dos equipos: uno mixto y otro de hombres, y con algunas de las carreras seguidas una tras de otra, pero nos reservaríamos gente para llegar con éxito a las finales, y parece que la estrategia resultaría 🙂
 

Nadie quiere perderse el comienzo de las carreras. Lástima que teníamos un barco en el campo de visión de donde estaba situada la línea de salida y los primeros metros no se podían apreciar, pero luego teníamos buenas vistas durante un buen tramo cuando los botes ya habían cogido cierta velocidad. Si se fijan en la esquinita de la derecha al lado del chico, asoma nuestro bote con la chica que va imprimiendo el ritmo de carrera con el tambor.
 

3,2,1… piiiiiii! la bocina pita la salida. Y al poco los equipos aparecen ante nosotros. El ritmo de los primeros metros es frenético hasta que luego se establece la pauta del remo largo que se lleva durante la mayor parte de la carrera, aunque claro está, cada equipo tiene su propia estrategia, algunos remo más corto y rápido, o nosotros con remo más largo pero con más pegada.
 

 

 

Estas imágenes con el agua saltando por todos lados, la gente concentrada en la carrera, el colorido de las camisetas y con el sonido de los tambores es algo espectacular. Y si uno está dentro del bote cuando le llega el turno, todo pasa tan rápido. Uno está con los cinco sentidos en su bote y no perder el ritmo de los compañeros que tenemos delante, y es que estar sincronizados es clave para hacer una buena carrera.
 

Después de unas cuantas carreras a lo largo de la mañana, hemos conseguido meternos en la «Final Copa Oro para el equipo mixto» y «Final quinta ronda equipo de hombres». Ahora sólo nos quedaba dar el último paso y darlo todo. Mantuvimos la concentración y el resultado no pudo ser mejor. 2º puesto en la final mixta y 1º en la final de hombres.

Y aquí están los trofeos, foto que sacó uno de los compañeros del equipo, Tony, los trofeos en las finales correspondientes. ¿Son bonitos verdad? 🙂
 

Apuesto que cuando tengamos nuestra cena anual del equipo que será para allá en el mes de agosto, que es cuando se juntan los trofeos de esta presente temporada y los subastamos entre nosotros, se pujará bien por ellos. No me importaría hacerme con uno de ellos, depende de a cuanto se vayan a cotizar, pero tiempo al tiempo.

Por si quieren ver algunas fotos más del día de la carrera, aquí les dejo el enlace del álbum que he subido en mi Facebook o también hay más material en el grupo del equipo «Buzz Dragon»
 

El canal Rambler

 

La zona de agua entre el islote que es Tsing Yi y la península de Kowloon suele ser un sitio bastante transitado por barcos en ambos sentidos, principalmente cargueros con containers hacia la terminal del puerto de Hong Kong que queda en dirección sur. De forma paralela a la costa, está el paseito que empieza en la estación de Tsing Yi de la cual hablé hace un tiempo. En aquellos tiempos, las visitas a la zona era poco habituales ya que vivía algo más alejado, pero desde que vivimos en Tung Chung, se ha convertido en un lugar de paso más que frecuente.
 


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En alguna ocasión mientras hacía tiempo esperando a mi novia y antes que estar metido este tiempo dentro del centro comercial, mejor salir a dar una vuelta por fuera. Quizás el lado de la izquierda (en sentido norte) es el que más tengo explorados pero también había que darle una oportunidad e ir hacia el lado opuesto. Y a pesar de que conforme vayamos bajando, el entorno se vuelve algo más industrial es un buen trayecto que la gente aprovechada para correr o caminar, y porque no, pescar también.
 

La llegada de la noche da paso a las luces de la farolas. Vemos reflejos de algunos barcos que pasan o atracados en los muelles cercanos, mientras que pasamos por debajo de uno de los puentes de conexión entre la isla y la península. Menos gente por los alrededores y los sonidos de algunas grúas manejando mercancía, para ellas no hay descanso.
 

Anda que no sería interesante poder adentrarse en alguna de las zonas para ver de cerca a los operarios mientras manejan los containers, eso sí, con mucha precaución. Dudo que dejen entrar a cualquiera al recinto, y eso que no estamos hablando de la HIT (Hong Kong International Terminal), que son palabras mayores.
 

Cada noche de vuelta a casa en el tren paso por este puente. Mi reacción es siempre la misma, mirar al canal y observar el tráfico, las luces de los barcos, hasta que entramos en el túnel de la estación de Tsing Yi y se bajan los pasajeros. En dos estaciones habremos llegado a casa. Mañana en el camino de vuelta volveremos a pasar sobre el canal, es parte del día a día.
 

 

Miniatura

 

Si quisiéramos tener unas buenas vistas de la ciudad, ¿dónde tendríamos que irnos? seguro que muchos serán de la opinión de irnos cuanto más arriba mejor, y están en todo lo cierto. Lugares emblemáticos como el pico Victoria, una de las atracciones por excelencia, es uno de los mejores sitios para contemplar la isla y la zona de Kowloon en los días despejados. Sin embargo, tampoco podemos olvidarnos de nuestros amigos los rascacielos, otra de las opciones para disfrutar la ciudad desde más ángulos.

Mis recomendaciones si están en Central, sería ir al IFC 2 y subir hasta la Autoridad Monetaria de Hong Kong para disfrutar de la panorámica o sino desde la torre del Banco de China, quizás dos de los sitios más conocidos y que salen en todas las guías. Y si les digo que aún no he subido… pero se me ocurre redirigirles hasta el blog de Alberto donde hace un buen análisis de lugares desde donde tener buenas vistas de la ciudad, no se lo pierdan.

Esta vez, quiero descubrirles otro sitio desde donde las vistas son igualmente buenas y quizás no tan conocido para muchos. En el edificio Central Plaza en Wan Chai, lugar de paso habitual si vamos hacia el recinto de ferias y congresos, y conectado por la red de puentecitos de los alrededores.
 


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Subimos hasta la planta 46 que es donde está situado el «Sky Lobby» y nos encontramos con estas vistas. Primero en dirección norte y a nuestros pies el centro de convenciones, con la península de Kowloon de fondo y el ICC vigilante.
 

No faltan las plataformas cercanas al muelle de Wan Chai que suelen ir cargadas de containers o a veces remolcando algún barco. Curiosamente ese día habia una comitiva de barquitos con banderas coloridas y en dirección este. Me pregunto si iban a alguna competición de dragon boat o algún festival en concreto; creo que me quedaré con la duda. Se puede apreciar al fondo de la foto aunque esta no sea del todo nítida.
 

Se notaba que era la hora del mediodía y la actividad de coches era bastante intensa, con las calles de los alrededores con cantidad de taxis, guaguas y otros vehículos. Importante la retención en una de las arterias principales que conectan el distrito de Central con Causeway Bay y el acceso al túnel que nos lleva hasta Hung Hom.
 

 

Mirando al fondo se distingue la zona de Causeway Bay y las zonas verdes del parque Victoria, mientras la carretera serpenteante sigue paralela a la línea de costa hacia Tin Hau y North Point.
 

Pero no nos olvidemos de mirar de cara a la montaña, que a medida que se gana en altura los edificios empiezan a escasear y predomina la masa verde que luego se extiende hacia el sur de la isla de Hong Kong. Por cierto, de los edificios que ven, ¿hay alguno que les llamen la atención en particular? a ver si alguno da en el clavo 🙂
 

¿Y el por qué de mi visita a este edificio? tener que ir a visitar el Consulado de España que se encuentra en la planta 53, y el piso 46 es un paso obligado puesto que hay que cambiar de ascensor para seguir subiendo unos pisos más arriba. No obstante, venir a este edificio y cuando el tiempo lo permite, disfrutar de las vistas es algo que viene bien para desconectar aunque sea unos minutos en plena jornada laboral. Cuestión de menos de 30 segundos en lo que el ascensor nos deja de nuevo en la planta de recepción, vuelta a tierra firme y a continuar con el día.