Conectados

Siguiendo los pasos del aeropuerto y otros lugares públicos, desde ayer está disponible un nuevo servicio en todas las estaciones de metro y tren de la ciudad, dando la posibilidad a todos los viajeros el uso de conexión wifi en las 84 estaciones repartidas por el territorio. Quizás no suponga mucha novedad para la gente que ya cuenta con una tarifa de datos en el móvil o su tablet, pero hay gente que le será muy útil y sobre todo a los viajeros y gente de paso que necesiten consultar alguna información de mapas, turística o simplemente ver su correo rápidamente.

Seguro este servicio tendrá muy buena aceptación y resultará muy práctico. No obstante, para todo hay un límite y se establece en 15 minutos el máximo de tiempo que cada usuario pueda hacer uso de la conexión, hasta un máximo de cinco sesiones al día. Una forma de limitar el consumo y que no se saturen los puntos de acceso, dejando acceso a los que realmente lo necesiten.

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Las esperas en las estaciones de metro se harán más llevaderas y ya no hay excusa para que no podamos encontrarnos con alguien que hayamos quedado. Ya sabemos lo extendido que está el uso de las aplicaciones de mensajería hoy en día, y con la conexión wifi disponible por algunos minutos, suficiente para estar en línea y estar localizables. Sino, siempre nos quedarán los clásicos SMS que aún siguen siendo de mucha utilidad para mucha gente que no necesite de smartphone.

Capricho

Esta es una de esas comidas que seguro le gustará al tío Chiqui que sabemos es de buen paladar y seguro un sitio como este estaría dentro de su lista para probar. Estilo francés y muy elegante, con detalle de bienvenida con unas tostaditas junto con una especie de gelatina para ir abriendo boca.

Por supuesto que el pan no podía faltar, acompañado de buena mantequilla. Qué sería una comida sin panito, algo que gusta mucho.


 

Al rato llegarían los entremeses y me decanté por un salpicón de langosta que estaba bastante fresquito. Fue el plato que más me llamó la atención de la sección de entrantes entre los cuatro o cinco para elegirl.

En lo que respecta al plato principal, filetitos de carne de cerdo acompañado de unos raviolis enormes con una salsita y algo de verduras.

Ya por último, tiempo para algo de postre, y en lo que nos pensamos qué elegir nos traerían estos «petit fours»; muy buen detalle, y el servicio excelente en todo momento.

Habiendo chocolate de por medio en el menú de postres, mis ojos no lo dejaron pasar por alto y este plato con distintas variedades de chocolate con algo de helado, fue el elegido. Acompañado de un elegante capuchino para terminar de cerrar el almuerzo, completito.


 

Como siempre, dejo las indicaciones para llegar al restaurante en cuestión, muy céntrico y en un conocido hotel. Ideal para tener una buena velada bien sea para almorzar o bien cenar. Eso sí, es recomendable hacer reserva y más si queremos conseguir una mesa cerquita de la ventana (la más solicitada).


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Industrial

Esta es una dedicatoria a aquellos edificios que pasan un poco más desapercibidos, los que nl lucen ya tanto y no son partícipes del famoso skyline de la ciudad; aún así, están ahí cumpliendo su función como todos aunque con un aspecto casi de camuflaje.

La ciudad también tiene su cara industrial, tanto en la isla como puede ser en Chai Wan, Aberdeen o Ap Lei Chau, pero donde más en Kowloon como: Cheung Sha Wan (la foto inferior), Kowloon Bay, Kwun Tong o Tai Po, por nombrar algunos.

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La actividad se desarrolla también en los muelles donde se reparan barcos y hasta hay carreras de dragonboat en fines de semana como ya habrán podido ver por aquí.

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Muchos de estos edificios hacen de oficinas para empresas textiles, distribución de productos o incluso impresión de revistas, hay de todo. Hace muchos años atrás si que había mucha más industria pero las fábricas se trasladaron más al norte y muchos edificios se quedaron vacíos, con el tiempo se les ha buscado otro uso y hasta nuestros días.

Creo que debiera hacer un poco más de exploración en las zonas industriales, son una buena fuente de inspiración y de sorpresas.

Hace dos veranos

Llega el momento por estas fechas cuando mucha gente tiene tan sólo una cosa: las vacaciones. Las altas temperaturas del interior, en el caso de España, hace que la gente se dirija a las zonas costeras a disfrutar del agua y las playas. De igual forma, en Asia la gente gusta de ir a sitio más tropicales y donde el sol abunda como es Tailandia, Malasia o Filipinas, en cambio nosotros hace dos veranos fue que decidimos cambiar de aires e ir un poco a contracorriente yéndonos hasta España de vacaciones.

Fueron dos lugares que visitamos concretamente, la ciudad de Barcelona y la isla de Mallorca. Para este segundo destino, la posibilidad de disponer de un coche para movernos fue un punto muy a nuestro favor aunque en Barcelona haciendo uso del transporte público tampoco tuvimos problema alguno. A la hora de buscar alojamiento, uno se puede encontrar de todo siendo un sitio tan turístico como es la isla, pero siempre se pueden encontrar opciones de hoteles baratos en Mallorca, fue mi novia la encargada de hacer las búsquedas y siempre tiene bastante buen ojo, no me puedo quejar.

Algo que también es importante en todas las vacaciones que se precien, es el aspecto de la comida. La buena gastronomía del lugar y un ambiente agradable al más puro estilo mediterráneo, tanto cerca de la costa como en los sitios del interior. A la vez que el clima nos sonreía, que todo lo hacía aún mejor.

Nos encantaron los casitas de los pueblitos de interior, todas muy bien conservadas y manteniendo la esencia de antaño. En muchas de ellas con negocios como fruterías, tiendas de recuerdos o restaurantes como el de la casita de esta foto.

Y el paisaje de montaña mezclado con los olivos junto con la calma del lugar hacen el sitio perfecto para desconectar. Recorrer las carreteras serpenteantes mientras ganamos altitud y disfrutamos de las vistas.

Terminando la jornada a orillas de esta playa en el pueblo de Soler, otro de los rincones por el que no debemos de dejar pasar. Buenos recuerdos de esas vacaciones que parece hayan sido menos tiempo.

Y claro que nos gustaría repetir, incluir Mallorca en un nuevo viaje junto con algunas islas más del mediterráneo o algunas provincias más del sur de España, pero todo a su tiempo. Quien sabe si cuando hagamos un nuevo viaje para visitar a la familia también nos podamos escapar de nuevo aunque no sea en época de verano. Por cierto, ¿cuándo planean las suyas? son más del mes de julio, agosto o bien al final por allá en el mes de septiembre cuando la mayoría de gente está de regreso. Compartan sus planes veraniegos conmigo, les espero.