Paseo tranquilo

A poco que vayan recorriendo estas fotos seguro que el sitio les resulta familiar, y no vale mirar en una de las etiquetas al final del post, a ver si lo adivinan y para ello no voy a poner ninguna pista en las etiquetas del post. Algunas señas puedo dar y es que queda al norte y sólo se puede acceder vía sus puentes, bien sea en coche o sino en el tren.

Recorriendo su paseo bordeando la costa, podemos observar el paso de los barcos, la gente pescando o la gente de paseo. Es bastante verde y tiene bastante edificios, aunque no está demasiado súper poblado. Sin duda es una buena zona para vivir y que cuenta con zonas para actividades deportivas y de ocio como es un centro comercial desde donde se accede al metro.

No faltan pequeños parques para niños aunque siempre con la supervisión de los mayores.


 

¿Adivinan cómo se llama este puente?

Las zonas verdes son otro de sus puntos fuertes lo que ayuda a crear un ambiente más fresco y refugiarse a la sombra de los árboles cuando el sol aprieta.

Digamos como quien da una vuelta a la manzana, tras dejar el paseo marítimo y adentrarnos de nuevo en el núcleo de edificios, regresamos a una de las calles principales y de camino al metro.


 

 

Toca regresar a casa que está tan sólo a un par de paradas de metro, no me puedo quejar por cercanía.

En miniatura

Aunque los centros comerciales puedan parecer sitios aburridos y en los que sólo ir de compras, hay otras formas en las que aprovechar el espacio y hacer que la gente pueda tener un rato entretenido olvidándose de las tiendas de los alrededores. Un buen ejemplo está en Tsing Yi donde a menudo podemos encontrar algunas exposiciones o puestos con actividades interesantes. La que nos ocupa en estos momentos es una exposición en la que las miniaturas ocupan el centro de atención.

Desde finales del mes de marzo y hasta este domingo próximo estarán expuestas estas miniaturas. Con gran afluencia de público y más durante los fines de semana. Aproveché un día de semana después de la oficina que paré de camino a casa y después de la cena con calma ir recorriendo los distintos puestos.

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Entre los elementos decorativos del conjunto tenemos esta réplica de una torre repleta de bollos que es el símbolo principal de uno de los festivales de la ciudad. Aún no les he hablado porque no he tenido ocasión de acercarme, está en mi lista pendiente.

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Un recorrido con todo lujo de detalle. Elementos de la vida de la ciudad, actividades culturales o también oficios. Todo está muy bien representado. Desde una casa de ópera china construida con varas de bambú..

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hasta una tienda de cerámica o la tiendecita de zapatos.

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Escenas de la vida hongkonesa por los años 60. Esta escena hasta tiene un cierto aire con una película de Bruce Lee, seguro saben a cual me refiero 🙂

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El incienso es también un elemento muy presente no sólo en los festivales sino en el día a día. Las familias hacen las ofrendas a los dioses y se prenden varillas de incienso cuando se llevan a cabo oraciones, no es exclusivo de los templos.

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Un aspecto poco agraciado de la vida en la ciudad son las condiciones en las que viven algunas personas. Normalmente personas de cierta edad, con pocos ingresos y que hacen su vida en tan sólo unos pocos metros cuadrados. Los hombres-jaula que se denominan y han sido protagonistas de algunas filmaciones para reportajes.

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Del oro tampoco nos podíamos olvidar, no obstante en la ciudad es el lugar del mundo donde más negocio se mueve en torno a este metal precioso. Son los propios habitantes de la ciudad como el continuo flujo de turistas de distintos lugares de China que compran brazaletes, colgantes y otros elementos de joyería tan habituales para regalar en cumpleaños o cuando hay de por medio bodas; es lo tradicional.

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Tampoco podía faltar la comida y éste que tenemos aquí es un típico restaurante estilo chiu chow. En la pequeña cocina no falta de nada: pollo, char siu, salchicha china, calamares y verduras varias.

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Y estas tan sólo son unas pocas de las muchas presentes en la exposición. Cada una de ellas merece una especial atención para ir identificando todos esos elementos cotidianos que a veces pasan desapercibidos ante nuestros ojos. Fíjense a ver qué más descubren en cada una de las miniaturas. Sigan el enlace al álbum de la página de Facebook, espero les guste.

En Verona

Habíamos recibido el año en Milán y al día siguiente habíamos planeado desplazarnos hasta Verona. El tiempo aunque inicialmente estaba algo gris, conforme nos fuimos alejando parece que el cielo se iba aclarando. También lo que era un paisaje un poco industrial iba cambiando a extensiones de cultivo y montañas nevadas a lo lejos. La conducción no se hizo para nada pesada, incluso hicimos un alto en el camino en una gasolinera para comprar algo de comer y así estirar un poco las piernas.

Un poco más de dos horas de carretera en total pero con mucha calma y llegamos a nuestro destino. Buscamos un aparcamiento cercano para evitarnos complicaciones, ubicar dónde estaba el centro y a a descubrir la ciudad. De entrada nos dio la impresión que era bastante acogedora y la verdad que fue todo un acierto el haber ido a visitarla. Lo bueno es que todo lo interesante está concentrado y se puede visitar de forma muy fácil. Empezando por la plaza central (Plaza de Bra) en la está el anfiteatro romano: El Arena, y donde se concentra bastante gente.


 

Podemos sentarnos en alguno de los restaurantes-cafetería para tomar algo tranquilamente mientras observamos el ambiente, muy animado siendo época navideña. El tiempo sonreía y había mucha gente paseando en ese momento.

Poco a poco nos vamos alejando hacia el interior y empezamos a callejear. Se aleja un poco la multitud y todo se vuelve más tranquilo. Callecitas estrechas con edificios de como mucho tres o cuatro plantas de altura, colores ocres y la sensación de trasladarnos en el tiempo, el tiempo parece pasar más despacio. Edificaciones muy bien conservadas, destacando los de toque religioso como la catedral o algunas basílicas.


 

Desenbocamos en la plaza de Erbe con la torre de reloj que nos vigila, muy animada con un mercadillo y donde no falta un gran árbol. La torre de Lamberti es el punto ideal para contemplar la ciudad desde las alturas despues de subir sus 263 escalones, aunque también cuenta con su ascensor.

Otro de los puntos de interés es el puente de piedra que nos lleva al otro lado del río. La corriente golpea con fuerza algunas rocas, se siente un poco de frío, me Imagino cómo estará la temperatura del agua brrr…


 

 

Muy buenas primeras impresiones de la ciudad, su parte histórica, el ambiente y como no, la comida. Lástima que apenas era un día de visita porque no nos hubiese importado hacer noche allí, así hubiera sido todo más pausado, pero más que contentos con la visita. Muy recomendable en este aperitivo a modo de post.

Parque Tamar

En frente del Lippo y otros edificios de Admiralty, tenemos un nuevo edificio que ocupa la primera línea en lo que a vistas se refiere. Han hecho un buen trabajo habilitando la zona, aunque eso haya hecho que el tránsito de pasajeros en la estación de metro cercana haya aumentado considerablemente pero ya están trabajando en una ampliación de la misma para dar cabida a un nuevo enlace de una futura línea.

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Al fondo de esta foto, se puede observar cerca del puente la zona de obras para ampliación de la estación de metro que comentaba antes.

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Pasando por el gran arco del edificio de oficinas del gobierno tenemos acceso a la extensión de terreno con vistas al mar. Una zona bien acondicionada donde no falta el verde del césped, plantas, algunas esculturas y también banquitos para sentarse a disfrutar cuando el tiempo lo permite.

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Aunque había una cierta niebla en el ambiente durante el almuerzo, la temperatura era cálida y se agradecía estar fuera un poquito lejos del frío del aire acondicionado. Luego poco a poco, parecía que el sol quería salir tímidamente con algunos rayos, pero ha permanecido nublado la mayor parte del tiempo.

Parece que aún le quedan algunos retoques, pero es lo que pasa en obras de estas características. Se termina primero lo grande y son las cositas pequeñas, los detallitos, lo que llevan más tiempo en hacer. Es bueno saber que los alrededores tienen otra zona verde más para disfrutar de un almuerzo al aire libre y dar luego un paseo.