Restos del pasado

Con la carrera ya finalizada pero echando la vista atrás en uno de los entrenamientos de unas semanas atrás y lo gratificante que es encontrar cosas nuevas mientras uno va haciendo deporte. Había salido de casa y empecé a correr por los alrededores de Tung Chung como de costumbre, primero en llano haciendo una primera vuelta al bloque de edificios cercanos y poco a poco me fui alejando hasta la parte alta de la zona. Fue en el descenso cuando decidí hacer una variante del recorrido y cruzar el puente que une el aeropuerto con la isla de Lantau.

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Al otro lado del estrecho quedaba la zona residencia y el centro comercial de Citygate y con el pequeño muelle que recibe algunos ferrys un par de veces al día. Como se puede observar, un día algo gris pero con una suave brisa muy agradable. La gente aprovechaba para pescar por los alrededores, uno de los pasatiempos preferidos de fin de semana.

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Y en la ruta que recorría tras haber cruzado el puente, hubo algo que me llamó la atención en estos cartelitos: «Ancient Kiln«. En el camino de ida me lo había pasado de largo pero a la vuelta hice una pequeña paradita y me di cuenta del jardín donde estaba esa misteriosa formación. Había que investigarlo..

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Leyendo un poco, nos cuentan que fue por los años 70 cuando se llevaron a cabo las excavaciones y dieron con estos hallazgos. Algunos utensilios y vasijas se encontraron también además de la construcción que veremos a continuación. Fue un grupo de arqueólogos y en nombre de la sociedad para la conservación del patrimonio los que llevaron a cabo todas las labores. Por aquel entonces, nada se sabía del futuro aeropuerto que ocuparía la ubicación actual en la isla de Chep Lap Kok.

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Aquí tenemos una réplica que nos da una idea de cómo era la estructura originalmente. Según contaban en las placas, databa del periodo Tang.

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Los alrededores están llenos de plantas y la vegetación ha crecido ocultando parte de un pequeño murito de pieda que muchos años antes sería parte de la excavación que allí tuvo lugar. Poco más queda a parte de la réplica que hemos visto antes y las placas explicativas con la historia del lugar.

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Un lugar muy poco transitado que seguro muchos desconocen. Un recuerdo de lo que allí hubo un tiempo atrás y conservar parte de la historia del lugar para las nuevas generaciones.

Primer vistazo

 

La primera etapa del viaje se había dado sin contratiempos y nos encontrábamos ya en Zurich. Hacernos un poco a la ubicación de las calles y dónde estaba nuestro hotel, y también con un poco de suerte, llegamos sin problema. El hotel situado no en el centro, centro sino un poco más en los laterales en una zona llamada Dolder y con unas vistas preciosas de la ciudad. Una panorámica llena de casitas bajas y con el lago un poco más al fondo.

Y justo al ladito teníamos un tranvía que ascendía cada poco a la zona más elevada. Muy buena conexión para ir hasta el centro sin la necesidad de coger el coche. Sin embargo, era más cómodo con coche ya que siendo los días de Navidad y estando todo más tranquilo de lo habitual, nos aseguraríamos la vuelta al hotel sin problemas de transporte.

Con el bonito de las montañas nevadas a lo lejos. Las vistas no podían ser mejores desde luego y sobre todo la tranquilidad del lugar. Bien es cierto que después de descansar un poco, ducharnos y prepararnos para salir, empezaba a anochecer y en esta ocasíón sólo llevé conmigo el móvil. Lo bueno vendría al día siguiente y poder disfrutar algo del centro.

El centro de Zurich es muy acogedor, con edificios de piedra, callecitas estrechas, líneas de tranvía y muchos detalles. Era una mañana un tanto gris, pero por suerte más tarde el día se iría despejando poco a poco 🙂

La altura de los edificios no solía pasar de cuatro plantas y con colores llamativos en sus fachadas y sin que faltase el toque de la decoración navideña.


 

Incluso con alguna sorpresa como este edificio con un sitio de nombre: «Bodega Española». Casa fundada en 1874 como pudimos leer en el letrero, ahí es nada.

Seguíamos nuestro recorrido por el lateral del canal y divisando algunos de los puentes que separand un lado de otro. Destacando algunas edificios religiosos y uno con torre de reloj. A veces daba la sensación de ir atrás en el tiempo a medida que caminábamos por las calles empedradas y rodeados de tantos edificios históricos y bien conservados.


 

Para entonces, y después de haber desayunado algo de camino, el cielo lucía más azul y los rayos de sol salían timidamenete entre las nubes. Subiendo hasta una zona un poco más elevada desde la cual disfrutar otra perspectiva de la ciudad, estábamos en Lindenhof. Gracias a que en aquella mañana una conocida de una amiga que nos acompañába, nos guió y sugirió algunos sitios para ver, siendo éste uno de ellos.

El resto a veces puede llegar a ser un poco laberíntico como tramos de escaleras empinados, callecitas que se estrechan al paso por boutiques o negocios tradicionales. Tiene mucho encanto esta parte de la ciudad.

Tampoco faltaría encontrar edificios con placas de instituciones bancarias conocidas. No obstante, la ciudad es un centro financiero destacado y sobre todo a nivel de banca privada e inversiones. Por momentos pasaban por mi cabeza escenas de la película de Jason Bourne cuando accedía al número de cuenta de aquella cápsulita que llevaba consigo (qué buena peli!)


 

No podíamos haber tenido mejor día y aunque hacía algo de frío, era más que soportable pero ni guantes ni bufanda eran necesarios. Y camino de la estación de trenes íbamos puesto que la amiga que nos acompañó la noche anterior y durante este paseito mañanero, debía regresarse.


 

Momentos más tarde aprovecharíamos para almorzar algo por los alrededores que el cuerpo ya iba pidiendo algo, pero mejor será que se los cuente en otro momento. Hoy para romper la tradición de los viernes, no toca post gastronómico. Buen finde a todos!

Lentamente

En las entradas que suelo escribir, los que me conocen saben que me gusta contar las cosas con todos los detalles posibles. Recrear todo aquello que ha pasado por mi mente mientras he visitado algún sitio concreto. ¿Pueden llegar a cansar los sitios si los visitamos varias veces? Yo creo que no, aunque si que puede haber excepciones claro.

Tai O es uno de esos sitios que es una fuente inagotable de momentos que captar. En el ritmo pausado de su gente, o la tranquilidad de sus callecitas que a veces se ve interrumpida por algún grupo de turistas. Les dejo con algunos de esos momentos recogidos en la última visita a finales de diciembre y poco antes de empezar las vacaciones de Navidad, con un tiempo de lo más agradable.

Espero que les haya gustado la selección, y eso que hay muchas más cosas por ver. Seguro les llama la atención alguna cosa, ¿verdad? Es un sitio ideal para pasar una tarde de fin de semana, lentamente.

Jumbo

A pesar de haber hablado sobre Aberdeen y sus alrededores, no había caido que aún no les había hablado de un lugar bastante peculiar y que es también un principal punto turístico. Desde hace más de 30 años que el restaurante flotante: Jumbo está abierto al público y miles de turistas han pasado por estas instalaciones.

Una tranquila mañana de domingo y soleada, no se engañen y piensen que pueda ser verano ni mucho menos sino que se trata del fin de semana pasado en el que las temperaturas les dio por subir y regalarnos un improvisado verano a mitad del mes de Diciembre donde en muchos sitios ya están pasando realmente frío, una rareza para esta época del año. Nos encontramos en el muellito que nos separa de la gran plataforma flotante del restaurante y esperamos nuestro turno para subirnos al sampan que nos llevará hasta el otro lado..

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Durante el breve recorrido podemos contemplar gran cantidad de yates aparcados en el Aberdeen Boat Club y el Marina Club. Hay gente que disfruta a esas horas de un almuerzo en cubierta o en cambio otros seguro han salido a la mar y disfrutar en aguas abiertas.

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El portalón de colores dorados y rojizos nos recibe, custodiado por unos dragones. ¡Bienvenidos!

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En el interior hay varios restaurantes, y al que nos dirigimos nosotros está situado en la parte alta. Podemos ascender por las escaleras del interior o bien un ascensor; el tramo final que nos lleva hasta Top Deck, el lugar ideal para disfrutar de un almuerzo / cena al aire libre y en días como este mejor que mejor.

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Al ser fin de semana, es costumbre que haya un buffet en el que podemos elegir comida muy variada. Empezamos con sección de ensaladas y entrantes fríos, marisco con algo de sushi y luego la sección de platos calientes (carnes, arroz, pescado, verduras…) y tampoco sin olvidarnos de la sección de postres (tartas, fruta y helados). Está muy completo y dura desde las 12 hasta la 4 de la tarde, tiempo más que de sobra para disfrutar de varias rondas en lo que charlamos, hacemos una pausa y echamos un sorbito a un poco de champán, que también está incluido.

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Hoy no hay fotos de comida, no es viernes 😀 pero sí que quería aprovechar para mostrarles el sitio. Aunque puedan pensar: «uff, sitio turístico y seguro está masificado» pues si y no, porque tienen bastante capacidad los restaurantes y bueno, siendo fin de semana si que había bastante actividad. Conviene reservar con antelación si somos un grupo de varias personas. Creo que la siguiente vez me gustaría probar de noche y en otro de los restaurantes, a ver qué tal son.