Especialidad en pato

En Taipei no hay esquina por la que uno pase donde no vayamos a encontrar un sitio interesante para comer algo. Así nos ocurrió estando en Ximending después de un rato dando vueltas en busca de una tienda concreta para un encargo que le habían hecho a mi novia y viendo que no la encontramos, decidimos hacer un alto en el camino. El desayuno había sido ligero con un cafecito y un waffle, con lo que al cabo de un par de horas ya se apetecía algo.

Nos llamó la atención el movimiento que había en el sitio, los cocineros casi con un pie en la calle preparando los platos que luego distribuían los camareros entre las mesas. Nos acercamos a curiosear; se puede apreciar que no era un restaurante bastante grande, una esquinita prácticamente y con no más de 10-15 mesas en su interior. Así que, el compartir mesa está a la orden del día como suele ocurrir en otros sitios de Asia.


 

Seguro que de esta foto ya se hacen una idea de qué va la cosa. Un niño en plena operación mientras que su padre teléfono en mano a la caza de una foto 🙂

Pues si, un sitio de fideos pero no uno cualquiera porque había un plato que era la estrella..

Y era la carne de pato que venía a continuación. Como se podía pedir por raciones, decidimos pedir una media que resultó ser bastante y así los trozos finales me los terminé yo mientras mi novia daba buena cuenta de los fideos.

Un gran descubrimiento y la escusa perfecta para irnos con el almuerzo puesto, nos daría cuerda para rato. La sopa no era demasiado pesada, acompañada con brotes de soja y verdurita. Y el pato estaba muy jugoso con el puntito de la piel, brutal.

Ciertamente con el nombre del sitio no me quedé pero no tengo duda que sabría ubicarme y llegar hasta él. A lo mejor Robert ha estado y nos sabe indicar con mejores señas.

¡Buen finde a todos!

Carrera en Chai Wan

A estas alturas del mes de junio que se puede decir es la recta final de nuestra temporada, este domingo pasado nos iríamos a Chai Wan que queda al este de la isla de Hong Kong y es una zona conocida por ser principalmente industrial y también con zona de muelle donde reparar barcos. No es que sea el paraje con más encanto de la ciudad pero el ambiente que hay en las carreras si que lo es. Desde bien temprano parecía que el día nos recibía con cielo algo azul y algunas nubes. La previsión del tiempo apuntaba a que llovería pero aún aguantaba; unas horas más tarde la previsión se haría realidad cayendo un par de chaparrones que fueron visto y no vistos.

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Los equipos se disponían en casetitas repartidas por la esplanada del muelle. Con una zona de duchas y baños, efectivos de la policía y servicios médicos que controlaban por la seguridad de todos los presentes. El día también se presentaba con bastante humedad con lo que había que estar bien hidratado, resguardándose a la sombra porque uno no puede fiarse aunque el cielo esté algo nublado.

El resto de equipos se acercaban a la zona de embarque y algo próxima al escenario desde mucho más tarde se anunciarían los ganadores de las distintas categorías y con alguna que otra celebridad como una representante del gobierno. El año pasado que recién había sido elegido el nuevo jefe de la región (C.Y. Leung) se pasó por la competición a saludar pero este año habrá tenido la agenda más apretada.

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Y no sólo dragonboat en el agua, sino fuera para que la gente pudiera ver más de cerca y sacarse fotos con él. Ni que decir que los niños que pasaban por allí no dejaban pasar la oportunidad de dar un par de golpes de tambor. Se puede apreciar en el medio de la foto como hay un niño de pie junto al tambor 🙂

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Iba llegando el turno de las carreras del equipo, primero con el equipo mixto y luego el de chicos. Tendríamos mejor fortuna con el mixto, y es que andamos algo escaso de chicos con lo que tuvimos que rellenar y no era lo mismo. Con el mixto llegaríamos hasta la gran final y bastante disputada, consiguiendo un buen tercer puesto. Sin tampoco desmerecer en la final del equipo de chicos que conseguiríamos el primer puesto pero de una división algo inferior. Y parece que la entrega de trofeos se haría esperar un poco y mientras tanto había equipos que iban desmontando las casetas e iban poniendo rumbo a casa, un poco de lluvia finita caía a ratos.

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Otro de los atractivos de esta carrera es el poder ver un dragonboat tan largo como este, no se suele ver en otras carreras. Es todo un espectáculo ver el doble de remeros de lo habitual y en una embarcación de tal longitud.

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Muy buenos trofeos, si señor. A ver si consigo hacerme con uno de ellos cuando tengamos la cena anual del equipo. Apuesto que se van a cotizar bien pero espero que no se vaya el precio por las nubes, y es que hay trofeos muy apreciados. Ya les contaré cuando llegue el momento.

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Y con apenas un par de días entre esta carrera y la siguiente que tiene lugar mañana con motivo del festival de Tuen Ng que nos iremos hasta Discovery Bay. ¿Habrá revalidación de títulos? todo está por ver, pero confiando que sea un buen día de dragonboat.

Yangmingshan

Haciendo memoria de lo que habíamos visitado la vez anterior en la ciudad, había que aprovechar para visitar algunos que nos habían quedado pendientes y la subida a Yangmingshan era uno de ellos. Es un conocido parque natural a las afueras de Taipei y se tarda menos de una hora en llegar desde el centro, aunque a veces también depende del tráfico que nos encontremos. Nosotros íbamos sin prisas, así que, con calma.

Salimos desde Ximending que era donde nos alojábamos y tras haber mirado la noche anterior las rutas y preguntando en el hotel, fuimos a una parada de guaguas cercana para emprender el trayecto. Una ruta que nos llevaría hasta XinBeitou y luego ahí un micro hasta la entrada al parque.

El clima era aceptable, al menos no llovía pero con algo de humedad. Momento de echarnos a caminar y explorar los alrededores, encontrándonos con señales simpáticas como esta.

La lluvia de la noche anterior resaltaba el verde de los árboles. Todo estaba muy bien cuidado y se respiraba un ambiente de paz absoluta. De vez en cuando algún grupito de gente se oía a lo lejos, pero todo muy tranquilo.


 

Seguíamos el camino de piedra que se adentraba entre los árboles, nos encontraríamos con una zona de descanso y aseos. Salpicado con un pequeño torrente donde el agua corría veloz.


 

 

La flora era otro punto de especial atención, bien no habían demasiadas abiertas pero si el colorido de algunas destacaban en contraste con el verde de las hojas.

Un reloj de flores situado en la zona principal de recepción de turistas y en el que la gente posaba. Me hizo recordar un poco al del parque García Sanabria en mi tierra, que no es por nada es mucho mejor 🙂

Un vistazo al mapa del parque con los principales puntos de atracción, y darnos cuenta que habíamos recorrido un buen trecho desde la parada de guaguas. Mi afán de explorar un poco más nos llevaría un poquito más lejos pero con una buena recompensa.

Mientras tanto siempre había un momento para el relax como este hombre que se tomaba un respirito al fresquito. Nosotros aprovechamos para dar cuenta de las botellas de agua; la humedad quieras que no se hacía notar.

Unos peldaños que nos guían hasta un estanque que contiene el agua de una preciosa cascada montaña arriba. Conforme nos acercamos más, podemos escuchar con más fuerza el impacto del agua al caer.

Un paraje que bien mereció esa caminata extra, aunque mi novia estaba deseando descansar un poquito y ya con vistas a la hora del almuerzo.

Un amiguito que se acercaba a saludarnos en nuestro camino de vuelta. Alegrándonos de la visita al parque y el soplo de aire fresco que había resultado.


 

Nos despedíamos del parque echando un vistazo a lo lejos, vegetación densa con cierta niebla que le daba un aire místico. Esta vez nada de guagua y es que tuvimos suerte cuando justo pasaba un taxi que nos llevó hasta nuestro punto de inicio en XinBeitou donde disfrutamos de una merienda muy especial.

Espléndido Tai Tam

Nuestro calendario de carreras continúa y un nuevo fin de semana se acercaba, en esta ocasion se trata de Tai Tam que es una pequeña zona en la isla Hong Kong situada cerca de Chai Wan y Stanley, es como al sureste. Situada en el parque del mismo nombre, con una presa y un pequeño puerto; el enclave perfecto para un día de dragonboat.

Ya desde bien temprano el sol lucía con fuerza, el día tenía pinta que iba a prometer y vaya que si lo haría. En esta primera foto apenas pasaban unos minutos de las siete y media de la mañana, y espectacular bienvenida.

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Todo estaba preparado ya y a falta de que poco a poco fuesen llegando el resto de equipos. El día sería largo e intenso con pocos intervalos entre las carreras. Esta vez sólo contaríamos con equipo mixto y de hombres, además contando con no demasiados reemplazados, tendríamos que doblar esfuerzos con carreras una detrás de otra, pero había que echar toda la carne en el asador 🙂

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Con nuestro lugar a la sombra de un toldo improvisado montamos el campamento. La primera carrera estaría por llegar, pero antes había que entrar un poco en calor. Unos sprints, flexiones, sentadillas.. y luego al bote a cubrir un par de vueltas. Listos y a la ceremonia de apertura como manda la tradición.

La jornada se alargaría hasta casi las cuatro de la tarde con nuestra última carrera. Bien posicionados en la final mixta y en la de hombres una categoría por debajo. El último esfuerzo del día, y es que el calor presente dentro y fuera del bote era un factor a tener en cuenta. Bastante crema solar, estar hidratados y con algunas pausitas para reponer fuerzas.

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Y como balance del día: dos trofeos de sendos terceros puestos en las finales disputadas. La carrera mixta fue sin duda la más igualada y enfrentándonos a los equipos locales top del día, menudo subidón fue esa carrera.

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Buenas vibraciones y buena labor de equipo que se vio recompensada, y qué mejor forma para terminar con una cerveza fresquita, también a modo de despedida de una compañera que dejará el equipo a final de temporada; el toque emotivo a un día radiante.

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