Para que este viernes no sea tan solitario, a modo de aperitivo aquí va una pequeña introducción de lo que ha dio de sí la escapada veraniega de las últimas dos semanas que nos llevó hasta Italia.
El punto de comienzo era Milán, después de haber hecho escala en Doha, y seguidamente dirigirnos en dirección norte hacia los alrededores del lago Como para pasar nuestra primera noche en un hostal rústico con muy buenas vistas desde nuestro balcón.

Entre que llegamos al aeropuerto, luego nos tocó esperar un rato hasta recoger el coche y casi una horita de camino hasta el pueblo, se nos habían hecho como las 5 y pico de la tarde pero con eso que los días en verano hay más horas de sol aún tuvimos tiempo para disfrutar cómo se iba poniendo el sol.

Como no teníamos ganas de andar cogiendo el coche para buscar un sitio para cenar, habíamos dado con un restaurante cercano al que podíamos llegar dando un paseito. La dueña del hostal tuvo el detalle de dar una llamada y nos habían reservado una mesa por si las moscas; no pudo estar más acertada porque justo esa noche al ser 4 de julio el restaurante organizaba un buffet para luego poder ver los fuegos artificiales que empezaban a eso de las 11 de la noche al otro lado del lago desde el hotel Villa d’Este.
Entre un vino y otro, acompañado de algunos entrantes y luego pasta. Más tarde vendría la música en directo para ir animando el ambiente; empezaba a soplar un poco de brisa y las últimas luces del día iban dejando paso a la noche.


Tras un comienzo de viaje ajetreado con la escala y luego el viaje por carretera, aunque no demasiado largo, una noche tranquilita para reponer fuerzas y al día siguiente seguir con nuestro itinerario perfilando el lago más hacia el norte. El viaje recién empezaba y teníamos por delante 10 días yendo de norte a sur. Dentro de poquito, más crónica del viaje 🙂
¡Buen fin de semana a todos!