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Retorno Asakusa

 

Cuando pensamos en Tokio, ¿qué nos viene a la cabeza? su comida, el transporte, su gente…una ciudad donde se mezcla modernindad pero en armonía con tradiciones que tienen cientos de años. ¿Y qué es Japón sin visitar sus templos? es algo que no debemos perdernos, sin duda. Asakusa es uno de esos sitios con encanto especial, a pesar de lo turístico que pueda ser, en esta mi segunda visita me ha vuelto a encantar como si fuese totalmente nuevo para mi. Cierto que durante la primera vez las condiciones metereológicas no eran todo lo bueno que quisiera, llovía y si no recuerdo mal no pude hacer buen uso de la cámara réflex como me hubiera gustado, así que, la mayoría de las fotos fueron a golpe de compacta.

Esta vez el tiempo era inmejorable, con un cielo azul y calorcito de verano, un gustico :) y la gente que no falta por la callecita que tras pasar una de las puertas principales, nos conduce al templo y su pagoda.
 

 

Los paraguas no podían faltar para protegerse del sol, ya se sabe de la costumbre asiática con el tema del color de la piel. Resulta práctico pero a la vez me sigue pareciendo extraño, pero el sol intenso lo justificaba. Yo si hubiera tenido una gorrita, pero bueno, a caminar por la sombrita en medida de lo posible.
 

¡Anda! este si que va diferente al resto y con el bolsito de la novia que al poco aparecería..
 

Y ya que vamos a visitar el templo en cuestión, tampoco es mala ocasión para echar un vistazo a los souvenirs que podemos comprar en todos los puestecitos que hay en la zona. Desde una simples cholas o hasta unas simpáticas caretas de algunos personajes animados. Seguro que El Capitán reconoce una de ellas :D
 

 

Prosigamos nuestro camino a ritmo de farolillos. Qué bonitos, verdad? imagínenselos de noche y con el color rojito encendido. Es también un elemento decorativo muy interesante.
 

Vaya, hasta tenemos a gente haciéndose una fotito de grupo, y es que el sitio lo merece. Puede que pareciese que estaba muy aglomerado, pero la gente se repartía muy bien por las distintas dependencias del templo. Mientras unos sacaban fotos, otros haciendo ofrendas con incienso en el interior o bien sentados en un banquito a la sombra de los árboles.
 

 

Esta parte no recuerdo haberla visto la vez anterior. Era como una zona anexa con un pequeña casetita donde la gente también iba a ofrecer sus respetos y dejar algunas tablitas con inscripciones.
 

 

Y esto es todo amigos, al menos para la entrada de hoy. Nos despedimos con una vista desde la parte alta del templo en Asakusa. Que tengan buen finde, que ya estamos en diciembre y las temperaturas más fresquitas se apoderan de Hong Kong, aunque no nos podemos quejar.
 

 

Mercado de Tsukiji

 

Hoy les invito a que me acompañen a dar una vuelta por los alrededores de Tsukiji. Ésta zona podría ser como cualquier otro punto de Tokio, pero hay algo que la hace más interesante y muchos turistas acuden cada día a visitarla.

Las callecitas llenas de tiendas y con actividad constante durante toda la mañana. Desde puestos que venden pescado fresco, algunos pinchitos ya preparados o bien si queremos hacernos con alguna botella de sake. Tanto para la gente del barrio, como para los turistas que quieran llevarse algún recuerdo o bien hay alguien que les haya hecho un encarguito.
 

 

 

Me llamó la atención estas virutas que son las que nos podemos encontrar cuando comemos un okonimayaki. Eso me recuerda que Alberto habló recientemente sobre sus andanzas gastronómicas por el centro-este de Japón, muy recomendable leérselo. Y me ha venido genial para saber el nombre exacto de las mismas: virutas de Katsuobushi.
 

La pinta del pescado es increíble y los precios la verdad que no están nada mal. Hasta daban ganas de comprar algunos trozos y cocinarlos, lástima que en el hotel no se pudiera, sino.. :D pero ante el mono de comer algo mientras curioseábamos por los puestos, hasta que nos decidimos por uno y picar algo. La verdad que no habíamos desayunado mucho y un picoteo no venía mal.
 

A ver si adivinan, ¿qué fue lo que pedimos?
 

Con las pilas más cargadas tras la breve paradita de antes, era momento de entrar al mercado. Antes de entrar esta placa te avisa para que estés al loro y no te despistes con el paso de los camioncitos, además de, que el suelo puede estar mojado. Así que, todos prevenidos pero seguro que algún despistado siempre hay.
 

Como se observa en el mapa, la zona de azul es la que se refiere al pescado y desde luego la más interesante de todas, donde se producen las subastas a diario desde muy temprano. Esta parte no la llegamos a ver, aunque nos hubiera gustado, pero el cansancio de los días anteriores y con el calor nos dejó un poco derrotados, con lo que no llegamos a madrugar lo suficiente. Sin embargo, no dejamos pasar la ocasión de visitar la zona para ver lo que allí se cocía, y con muy buen sabor de boca que nos iríamos.
 

Aquí les dejo algunas fotos del interior del mercado. Cajas y palés por todos lados, gente pasando de un lado a otro… Muy curiosas unas especie de motitos en las que los hombres iban de pie y servían para llevar cajas de un sitio a otro, algunas pasaban como una exhalación, y eso que la jornada de mayor actividad había pasado pero no hay descanso para asegurar que el pescado llegue lo más fresco posible.
 

 

 

Y lo mejor para el final: los restaurantes. La gente se agolpa a la salida de uno de ellos esperando su turno para comer el mejor sushi y sashimi de la ciudad. A nosotros nos hubiera gustado esperar, pero bien que hicimos saliendo fuera del recinto, encontramos un sitio más tranquilo y disfrutamos igualmente.
 

No dejen de visitar Tsukiji en su próximo viaje, agradable a la vista y sobre todo al paladar.

 

Paseando por Ginza

 

Además de quedar con Alberto, disfrutar de la tranquilidad del parque, encontrar un bar de lo más curioso o comer un rico sushi… ¿cuántas cosas verdad? pasamos por una de las zonas con más glamour de Tokio. Edificio altos de corte moderno, las tiendas de ropa, grandes almacenes o también de electrónica.

Las líneas de los edificios que parecen perderse en el cielo, nunca dejarán de fascinarme vaya donde vaya. Creo que el gusto por estas construcciones es algo que se contagia.
 

Muchas marcas comerciales presentes en las fachadas de los edificios y algunas tan conocidas como TDK, Sapporo, Daikin o un anuncio del terminal de Samsung, el Galaxy SII. Si se fijan, los edificios tendrá como mucho unas diez plantas de alto como mucho, pero el espacio está muy bien aprovechado. Es una zona cómoda por la que pasear, donde el tráfico de los coches es fluído con tres carriles para cada sentido y una acera amplia para nosotros los peatones, que se agradece.
 

 

La gente camina con paso decidido, bolsa en mano, me pregunto qué habrán comprado cada uno de ellos. Quizás algunos vayan a la tienda Sony de la cual habíamos salido nosotros tan sólo unos instantes antes, o bien, a los grandes almacenes de Mitsukoshi (tipo El Corte Inglés), o quizás en la tienda Apple de las cercanías.
 

 

 

Construcciones tan curiosas como esta que parece tener balconcitos. Por lo que me fijé, se podía subir tanto en ascensor como a pie, siendo los “balconcitos” parte de los tramos de escalera que conectan los pisos. Algunos restaurantes y tiendas entremezclados, todo es posible en Ginza, aunque ojito con los bolsillos sobre todo para las mujeres es una tentación.
 

 

Al metro

 

Una de las formas más cómodas de desplazarnos por una ciudad, es hacer uso de la red de metro. Una ciudad como es Tokio, no iba a ser una excepción y también todo lo que rodea a este medio de transporte tiene un cierto aire más auténtico. El interior de las estaciones es amplio y algunas tienen los andenes sin protección, algo que contrasta con el metro de Hong Kong u otras ciudades asiáticas, aunque seguro que poco a poco hagan un esfuerzo por renovarlo e incluir esta medida de seguridad.

La presencia del aire acondicionado no es tan intensa a lo que estoy acostumbrado, y simplemente con la brisa que sopla por los túneles o cuando pasa el tren es sufciente o bien ayudado de algún ventilador para mover el aire. Y siendo finales de verano, el calor aprieta afuera, concentrándose un poco bajo tierra. En otro sitio ya nos hubiéramos sentido como cubito de hielo, y experimentado un gran contraste entre dentro y fuera de la estación, en Japón no nos pasó así, el metro tiene su propio ritmo.
 

Pero hay algunas estaciones que si tienen barreras como las que vemos en esta foto, pero que sólo cubren hasta media altura, pero al menos es algo.
 

Si hay algo que tenga el metro tokiota es: diversidad de líneas. En la foto tan solo unas pocas y teniendo en cuenta que son varias las compañías de metro que operan, tales como: JR, Tokyo Metro… y cuando queremos cambiar de una a otra, los intercambios pueden llevar un poco de tiempo.
 

Una de las cosas que me gustan, es el poder comprar en alguno de los estanquitos existentes en el interior de la estación una vez pasadas las compuertas. Y es que no habiendo restricción de comida y bebida en el andén y los vagones, podemos comprar algo si nos apetece sin tener que esperar a estar fuera de esta zona. Me pregunto qué pasaría si en Hong Kong sucediese lo mismo, pero de momento, tenemos que andar con ojo de no comer o beber dentro de la estación o los vagones, no obstante, la gente lo hace de forma discreta y hasta la fecha nunca he visto que hayan pillado a nadie. La multa que te puede caer es de 150 euros si no recuerdo mal. Creo que es todo cuestión de educación, y si la gente supiese guardar las formas como hacen en Japón, no habría estas medidas.
 

Otro servicio muy práctico son las taquillas. Recuerdo haber hecho uso de ellas en mi primer viaje al país. Era mi último día de estancia y debía salir del hotel temprano, aproveché para ir de visita a Yokohama y para no estar cargando con el equipaje, lo dejé en unas de las taquillas de las estación por la que pasaría más tarde de camino al aeropuerto. Las hay de varios tamañitos en función de las dimensiones de nuestras maletas y con ello, el precio acorde.
 

 

La publicidad que cuelga del techo de los vagones no pasa desapercibida. Suele ser de lo más variada como de anuncios de bebidas, estética… Lástima que no tuvieran su versión en inglés para enterarnos un poco mejor lo que cuentan.
 

Desde por la mañana hasta cuando empieza a hacerse de noche, el metro lleva a la gente a su trabajo o a su casa, y siempre con la puntulidad japonesa característica. Siempre todos en orden y respetando las señales de quien sale y quien entra. Mientras tanto podemos elegir cómo hacer que nuestro viaje se haga más llevadero: escuchar música, jugar con nuestra PSP o el móvil, leer…
 

Podría decir muchas bondades de este transporte, pero lo mejor es experimentarlo nosotros mismos. Seguro se acuerdan de la línea Yamanote cuando vayan de visita. ¡Vaamos al metro!

 

Fresquísimo

 

Ya sé que el tiempo ahora está más fresquito y empiezan a apetece cosas más calentitas, no? sin embargo, parece que la climatología se empeña en llevarnos la contraria y en estos últimos días parece como si el verano hubiese querido retornar. Días soleaditos, de esos que apetece estar más fuera dando un paseo que delante del ordenador en la oficina, aunque luego a la tardecita si que sopla más fresquito y no hace falta tirar del aire acondicionado para dormir, que bueno. No vamos a hablar del tiempo sino de comidita, y con uno de los platos estrella que no hay que dejar de pasar por alto y más en un sitio como en Japón: sushi y sashimi.

La variedad de sitios, ya se imaginarán, es inmensa pero hay una zona en la ciudad donde los restaurantes tienen una fama aún mayor, sobre todo los ubicados en el interior del mercado de pescado de Tsukiji. En mi anterior y primera visita al país, no tuve ocasión de pasar por allí y no queríamos desperdiciar el estar bastante cerquita de allí, nos quedaba a tan solo un par de estaciones de metro. No se crean que me he olvidado de comentarles las sensaciones sobre el mercado, me lo tengo reservado.

Decidimos entrar en uno de los locales cercanos al mercado, los del interior estaban imposibles y preferimos buscar algo donde sentarnos más tranquilos y evitar la espera, cierto es que las ganitas de comer ya estaban apretando porque el desayuno había sido bastante ligerito.

Entramos al local y los chefs nos saludan muy cordialmente al unísono, todos muy bien uniformados y listos para entrar en acción, no obstante eramos los primeros clientes pero luego la cosa se animaría.
 

En las paredes del local, fotos de los menús con una pinta tremenda. Me llamó la atención que tenían en un rinconcito unos autógrafos, quien sabe si pasó alguna gente famosa por allí y se sentó donde estábamos nosotros :)
 

Vamos al lío, menú en mano y viendo las posibilidades para pedir. Bandejitas de sushi variado (salmón, atún, gamba…) o sino, un plato de estos pero en versión sashimi. Después de dar la vuelta al menú de un lado a otro, nos decidimos, tarea no fácil.
 

 

Y mientras tanto esperamos a que nos traigan la comida, vamos a hacer boca o refrescar el gaznate con una buena Asahi ¿te apuntas Pau? salud!
 

Un buen momento para captar con atención el mimo con el que el chef trata cada pieza de pescado, preciso en sus movimientos y realmente concentrado en su labor. Creo que no tardaron ni 10 minutos en traérnoslo, con una presentación tal cual en la foto, tremendo.
 

Era el momento de atacar y dar buen cuenta de nuestro almuerzo. Sabor incomparable del pescado fresquito acompañado con arroz en el fondo. Salsita de soja con ligero toque de wasabi, mojar y pa´dentro, un manjar, se los dice un servidor. Por un momento me olvidé de las fotos y ya era tarde cuando nos dimos cuenta que habíamos terminado, como se dice: “sin prisa pero con pausa” y alternando con la cervecita. Y desde luego que nos supo…
 

No sé para que me pongo a hablar de cosas ricas, que les desconsuelo a ustedes y yo también a mi mismo. Menos mal que ya iba dando por finiquitado esta entrada, espero que la disfruten y que tengan buen fin de semana en lo que a gastronomía se refiere, momento de bajar la guardia y premiarnos con algún que otro manjar que ya habrá tiempo de recuperarlo en forma de gimnasio o sesión de deporte que se precie.

 

Algo dulce

 

Antes que nada comentar sobre la entrada de ayer en la que dejé en el aire desde qué planta del edificio en el que vivo, estaban hechas las fotos. Empezando desde la 20 y terminando en la 52, en los comentarios iban de diez en diez plantas más o menos. Finalmente Victoria fue quien más se acercó, por poquito da con el número que era el 57.

Hoy no vamos a hablar de alturas, bajamos de nuevo a ras del suelo y mientras ibamos por los alrededores de Asakusa, sitio de obligada visita por su bonito templo y pagoda. Además, en las tienditas del lugar podemos aprovisionarnos de souvenirs variados (abanicos, cholas, camisetas, llaveros…) Entre ellos cositas dulces como las que les muestro en las siguientes fotos, y no vean que variedad.
 

La decoración de las cajitas era de lo más simpática. Pasando desde ositos panda…
 

A también tenemos de nuestro querido Doraemon, mundialmente conocido por la serie de dibujos animados y luego caracterizado de mil formas como pueden ser juguetes o estos dulces. Estos rellenos como de una cremita pastelera.
 

No se crean que me había olvidado de otro personaje que eclipsa a Doraemon u otros de la animación japonesa: Hello Kitty. Lo mejor siempre viene al final :) y además con relleno de judía roja
 

Si estuviera más cerca sería lo suyo invitarles a probar alguno de ellos, mientras tanto se pueden conformar con las fotitos que como se habrán dado cuenta son réplicas pero que bien dan el pego.

Muy aconsejable llevarse de vuelta alguna cajita para familiares, amigos o compañeros de trabajo. Pudiendo elegir entre muchos tamaños para que no nos ocupe demasiado en nuestro equipaje. Y ya se sabe el dicho: “un dulce no amarga a nadie”

 

Cenaka

 

Una de las cosas que más ilusión me hacía yendo a Tokio, era poder encontrarme con Alberto al que llevaba tiempo queriendo devolverle la visita. Parece mentira que lleve más de 1 año largo por aquellas tierras y en este tiempo hemos tenido ocasión de juntarnos por 2 veces: una cuando fuimos con sus amigos a Guilin y Yangshuo y la más reciente yendo a Tailadia y Singapur, y el viaje con un fin de semana largo cuadró bastante bien, aunque ya se sabe que siempre sabe a poco.

El sábado nuestro avión llegaba a Narita a eso de las 2 de la tarde pero entre pasar inmigración, coger la maleta y llegar hasta el centro de la ciudad junto con buscar nuestro hotel, pues se tarda un cachito. Finalmente, fuimos con el tiempo algo justos y la hora inicial a la que íbamos a quedar con Alberto, tuvimos que retrasarla un poco, pero llegamos que es lo importante. El lugar de encuentro fue cerca de Yodobashi Camera, el tan conocido centro de electrónica en Akiharaba. Desde allí nos fuimos a dar una vuelta por Shibuya y casualmente después de haber subido al Tocho, terminamos cenando no muy lejos de allí. Decidimos entrar en un izakaya después de haber dado una vueltita a la manzana por si veíamos algo más que nos convenciese. Vamos que hay ganas de comer.

El sitio tenía varias plantas y tras preguntar por una mesa para tres, nos indicaron que había que subir en el ascensor para llegar hasta nuestra mesa. Era bastante acogedor y con unas salitas como algo privadas que una vez la gente finalizaba, bajaban como una persianita. Justo esta mesa había quedado vacía y nosotros estábamos al lado opuesto.
 

Vamos a por los menú, un vistazo rápido. Guiarse por las fotos y con la ayuda de Alberto que se maneja mejor con el idioma. Momento de llamar para pedir: ¡Camarerooo!
 

Ahh! que no es así? y no es porque lo haya dicho en español, y es que hay que tocar un botoncito que si se fijan está a la izquierda en la foto anterior. Aquí pueden verlo un poco más en detalle. Y tal cual lo apretamos: ding dong, ding dong… y aparece nuestro buen camarero listo para tomarnos nota (toquetear en una especie de pda)
 

Y mientras esperamos con algo tendremos que entreternos. No recuerdo que miraría en ese momento, creo que alguna dirección o justo le había mandado un mensaje Chiqui con el que nos veríamos más tarde.
 

En lo que una de estas llega nuestro primer plato para ir calentando motores. Una racioncita de sushi variado para cada uno, salsita de soja y cervecita. ¡Buen comienzo!
 

Seguimos con unos pinchitos que tienen espárrago dentro. Muy ricos con el toquecito del limón.
 

Y casi de la mano, una bandejita con pollo con hierbitas y rematando con un takoyaki espectacular.
 

 

La pregunta: ¿nos quedamos con más ganas de comer? cierto que las raciones estaban bien servidas y después de los platos que les he comentado hace nadita, la sensación de satisfacción había ido en aumento, pero aún teníamos hueco para algo más. Aunque creo que si no recuerdo mal, hay un plato entremedias que pedimos, pero voló en segundos con lo que anduve algo lento para fotos :D

Por supuesto que entre bocado y bocado tuvimos tiempo para charlar y ponernos al día. Fue una cena muy buena y lo mejor de todo, una gran compañía.

¡Buen finde a todos!

 

¿Qué es Tokio?

 

Puede que la pregunta a simple vista parezca un poco obvia, pero según le preguntemos a unos u otros, seguro que podemos sacar conclusiones interesantes de algunos de los aspectos de un lugar que no deja indiferente a nadie. Si nos fijamos en los datos de población, veremos que el núcleo urbano lo forman más de 8 millones de personas y si juntamos las áreas metropolitanas, el total se eleva considerablemente hasta casi 40 millones de habitantes, son números importantes. Es una megaurbe, fruto de un equilibrio entre modernidad y tradición, así lo veo a mi parecer.

A pesar de que uno se pueda sentir abrumado y piense que se va a encontrar más saturado de gente que en Hong Kong, no es del todo cierto. También, es una ciudad mucho más grande y la gente se puede repartir mejor, aunque hay ciertos puntos calientes donde la gente no para de fluir.

Un ejemplo lo tenemos en la zona de Harajuku o yendo de camino al mítico cruce de Shibuya. A pesar del calor de los días pasados, había bastante movimiento..
 

y al caer la noche, no sólo son las personas sino los coches, pero todo bien organizado.
 

¿Nos queremos evadir del ajetreo del centro? no hace falta irnos demasiado lejos para encontrar un parque donde disfrutar de tranquilidad y la sombra de los árboles.
 

Sólo nosotros y el sonido de nuestras pisadas yendo por un caminito que va serpenteando por el interior del parque. Es como si nos hubiésemos trasladado a otro lugar, pero seguimos estando en la misma ciudad.
 

Y también sobre todo, es un lugar donde se respira mucha tradición donde los templos ocupan un lugar importante. Para los fieles y para los turistas, lugar de paso obligado. Tanto para la oración como para disfrutar de bellas construcciones y estatuas en su interior.
 

 

Para el final, y no menos importante, un lugar muy rico gastronómicamente. Las conocidas réplicas de los platos llenan los escaparates de los restaurantes, ya no hay excusa para que no sepamos el idioma y es que tan sólo hace falta una foto o una réplica para buscar nuestro plato favorito y señalar :) Con tanta variedad se hace difícil.
 

Tanto de lo salado como de lo dulce, y no veas como lucen de apetecibles, pero ojito que éstas no son para comer, jeje. Ahora recuerdo que Alberto me comentó un sitio donde venden todas estas réplicas y llevarnos una como souvenir, desde luego algo de lo más original.
 

Estas son algunas de las caras que muestra la ciudad, pero seguro que los que hayan estado podrán dar más versiones de la misma. Por supuesto que se pueden enumerar más como las facetas tecnológica, anime + manga, moda… En definitiva, una ciudad con cantidad de posibilidades y que hay que visitar para sacar conclusiones.

 

Destino: Tokio

 

Mucho ha llovido desde que fuese por primera y única vez al país nipón, en concreto más de 3 años, el tiempo vuela. ¿Ocasiones para haber vuelto en todo este tiempo? puede que algunas, pero los viajes han ido siendo cada vez más espaciados y he procurado visitar sitios nuevos en Asia y también en España.

Finalmente, coincidiendo con el festival de Medio-Otoño que se celebrará el martes 13 de septiembre, hemos aprovechado para cogernos el lunes libre y hacer una escapadita de 4 días a Tokio. Saldremos el sábado 10 por la mañana y estando de vuelta en Hong Kong el martes 13 a la tarde-noche. El horario del vuelo es bastante bueno y nos dará tiempo para aprovechar los días de estancia.

Por descontado, quedaré con Alberto que fue uno de los primeros a los que le conté sobre la visita. Aprovechando la visita, me gustaría tener la oportunidad de conocer a otros españoles que residen allí como son Guille y Nerea, Oskar, Nuria o Héctor entre otros , a los cuales llevo tiempo ya siguiendo y me gustaría poder desvirtualizar, bien sea en una cena o almuerzo, según conveniencia de cada uno. A José tuve ocasión de conocerlo en Hong Kong y si cuadra, estaría bien que coincidiéramos. Como ven son unos cuantos, a ver que tal y teniendo el fin de semana de por medio. Luego con lunes y martes igual se antoja un poco más complicado, pero por intentarlo.
 

¿Planes para esos días? habrá que revisitar muchos de los sitios clave de la ciudad y si podemos, ir por las afueras de la ciudad, quizás pasar el día en Nikko o Hakone. Se aceptan recomendaciones, seguro que los residentes me puede decir algunos sitios curiosos de esos que no salen en las guías, en Japón todo es posible :)

Queda una semanita, y hay ganas. Seguiremos informando del tema.

¡Buen finde!

 

Regalito

 

Ahora que he tenido tiempo, no podía dejar pasar la ocasión de hacerle un “reportaje” a nuestro siguiente protagonista. Alberto que en la vez anterior tuvo un detallazo, esta vez también se portó trayendo consigo algunos presentes de aquellas tierras: unos mochis buenísimos (mango y té verde) y unos Kit Kat. De los mochis ni dio tiempo a retratarles, ya que, había que comérselos rápido para que no se echaran a perder.

¿Y qué podemos decir de estos Kit Kat? yo que por la pinta que tenía la caja y esos colores verditos, me sugería que podrían ser de té verde, pero la cosa cambió cuando descubrí un lateral… wasabi
 

 

Mi pregunta era la siguiente: ¿picarían? Seguro que más de una vez se les fue la mano con el wasabi cuando comen sushi y luego… la sensación que “inunda” nuestra nariz, eso ni los chicles de eucalipto. Uno se queda con unos sudores y como que uno puede respirar el doble, jaja o no? :)
 

Ya sólo nos queda hacer la prueba, paquetito abierto y preparado para dar el primero mordisco… ¿Sensaciones? de momento ni rastro del sabor del wasabi pero sí que una sensación distinta comparado con el Kit Kat original. Chocolate blanco con un ligero color verde pistacho. ¿Igual los “picores” empiezan pasados unos segundos? pero por si acaso vamos a tomárnoslo con calma e ir disfrutando en los días siguientes del resto de Kit Kat´s.

Gracias Alberto por traerlos desde las tierra de los “Kit Kat´s raros”. Tendrás que hacer una recopilación de todos los que encuentres por allá, seguro nos sorprendes con sabores más que exóticos. No lo dudo :)